35 vecinos vuelven por fin a casa en Grazalema tras las borrascas

Foto: Junta de Andalucía

Un total de 35 personas han regresado ya a sus hogares en la denominada área de exclusión de Grazalema. La autorización afecta a 22 viviendas situadas entre las calles Pie de Palo y Las Parras, después de que la dirección de la Emergencia confirmara que existen garantías suficientes para una vuelta segura.

La decisión llega tras recibir los análisis y evaluaciones del comité técnico, que ha trabajado sobre el terreno durante todo el fin de semana. El objetivo ha sido acelerar los estudios y ofrecer cuanto antes una respuesta clara a los vecinos, que abandonaron sus casas el pasado 5 de febrero debido a los efectos de la sucesión de borrascas en este municipio serrano de la provincia de Cádiz.

Evaluaciones científicas para garantizar la seguridad

En primer lugar, los expertos han basado su dictamen en criterios técnico-científicos. De hecho, esta misma metodología permitió autorizar regresos anteriores: más de 1.700 personas volvieron el lunes 16 de febrero, un centenar lo hizo el miércoles y alrededor de cuarenta el jueves.

Para afrontar la situación en Grazalema y su entorno, el Plan de Emergencia ante el Riesgo de Inundaciones ha incorporado, a petición de la Agencia de Emergencias de Andalucía, al Grupo de Asesoramiento de Desastres y Emergencias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Además, se constituyó un comité técnico-científico que ha trabajado en paralelo con el comité de operaciones y que aún continúa desarrollando labores de seguimiento. En él participan especialistas en Hidrogeología y del Instituto Geológico y Minero (IGME), ambos del CSIC, junto a personal del Instituto Geográfico Nacional y del Instituto Andaluz de Geofísica.

El dispositivo también ha contado con el Grupo de Emergencias de Andalucía (EMA GREA) y con arquitectos del Consejo Andaluz de Colegios de Arquitectos.

Tecnología avanzada sobre el terreno

Por otro lado, los expertos han desplegado tecnología de alta precisión para analizar la estabilidad del terreno y de las edificaciones. Han trabajado con escaneado mediante georradar, perfiles electromagnéticos, tomografía sísmica y sistemas de posicionamiento GNSS.

Esta última técnica permite medir en tiempo real o de forma periódica el desplazamiento, la deformación o el asentamiento de estructuras y terrenos. A diferencia de la topografía convencional, ofrece un seguimiento continuo y automático con precisión decimétrica, lo que resulta clave para garantizar la seguridad en contextos de riesgo.

Asimismo, el equipo ha completado las pruebas geológicas con imágenes aéreas captadas por drones y vuelos programados, lo que ha permitido obtener una visión integral del área afectada.

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