Hoy, 4 de diciembre, Andalucía vuelve a vivir una fecha que pesa… y que inspira. En el Palacio de San Telmo, el presidente Juanma Moreno ha reivindicado la Bandera de Andalucía como un símbolo “de solidaridad, igualdad y unión”. Palabras que, pronunciadas justo en un día como este, resuenan con fuerza. Y con memoria.
Moreno ha presidido por cuarto año consecutivo el acto institucional del Día de la Bandera, una conmemoración que su gobierno instauró para recordar aquellas históricas movilizaciones de 1977, cuando más de un millón de andaluces salieron a la calle para reclamar autonomía y libertad. Un 4D que cambió la historia. “Ese día —ha dicho— decidimos no ser menos que nadie”. Y lo hicimos juntos, de forma masiva… casi sin respirar.
El presidente ha insistido en que el espíritu de aquel 4 de diciembre sigue vivo. “Entonces quisieron una Andalucía obediente, de segunda”, recordó. “Hoy lo intentan con otros métodos, pero tendrán el mismo poco éxito”. Una frase que dejó un silencio corto, de esos que obligan a mirar alrededor. Porque, sí, algo de eso sigue pasando.
En contraste con ese agravio, Moreno levantó la bandera blanca y verde como un símbolo de unión, nunca de enfrentamiento. La describió como una bandera “inmensa”, cargada de fraternidad, luz y generosidad. Y rescató una cita de Blas Infante, casi como quien recurre a un viejo faro: tan importante como luchar por la libertad es hacerlo por la solidaridad. “Qué bien suena solidaridad —dijo—. Qué fea es la palabra ordinalidad”. Directo, sin rodeos.
Este año, la encargada de izar la bandera ha sido la periodista almeriense Isabel Jiménez, quien también ofreció el elogio del 4D y recibió, de manos del presidente, una figura de Hércules. Un gesto sencillo, pero con peso simbólico: la comunicación, la identidad, el relato… todo suma a la hora de construir el sentimiento andaluz.
Moreno quiso subrayar, además, cuánto ha cambiado Andalucía desde aquella jornada del 77. “Hoy se nos ve como una tierra moderna y próspera. Donde nos entendemos. Donde hacemos las cosas juntos”. Recordó que muchos andaluces tuvieron que emigrar décadas atrás en busca de oportunidades que aquí no existían. “Esa Andalucía quedó atrás”, afirmó. Y defendió que la comunidad vive un momento de transformación profunda, con una economía que ya es la tercera de España y la duodécima de Europa, con servicios públicos reforzados y un crecimiento sostenido del empleo.
“Quien nos mira desde más allá de Despeñaperros —concluyó— ve una Andalucía que defiende la igualdad entre españoles. Una tierra que ya no se resigna”.
Un mensaje claro para un día que siempre toca la fibra. Porque el 4D no es solo historia. Es identidad. Es presente. Y también, claro, futuro.
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