Andalucía ha pedido al Gobierno central que reclame a Bruselas una vigilancia más eficaz sobre las importaciones de alimentos procedentes de terceros países. La Junta considera que la entrada masiva de productos extranjeros y sus bajos precios están causando graves perjuicios al campo andaluz y ponen en riesgo la viabilidad de numerosos sectores agrarios.
El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, ha solicitado formalmente al Ministerio de Agricultura que traslade esta preocupación a la Comisión Europea. Según ha explicado, el objetivo es contar con herramientas que permitan detectar rápidamente las alteraciones del mercado provocadas por las importaciones de terceros países.
Además, el Gobierno andaluz reclama la activación de las conocidas como cláusulas de salvaguardia, medidas contempladas en la normativa europea para proteger a los productores comunitarios cuando se producen distorsiones graves en el mercado. La Junta considera que estas herramientas son fundamentales para evitar el deterioro del sector agroalimentario europeo y, especialmente, del andaluz.
Fernández-Pacheco ha advertido de que algunos sectores podrían incluso desaparecer si continúa aumentando la presión de las importaciones. En este sentido, ha señalado que la pérdida de explotaciones agrícolas y agroindustrias tendría un fuerte impacto sobre el empleo y la economía de las zonas rurales. Asimismo, ha alertado de las consecuencias negativas que esta situación podría tener para la soberanía alimentaria europea.
Andalucía, desamparada por las condiciones de países externos a la Unión Europea
Por otro lado, el consejero ha mostrado su preocupación por la situación que atraviesan agricultores y ganaderos andaluces. Muchos profesionales temen fuertes caídas en los precios debido a la llegada de alimentos producidos bajo condiciones ambientales, sociales y sanitarias diferentes a las exigidas dentro de la Unión Europea.
Entre las producciones más perjudicadas, la Junta sitúa actualmente al arroz, los cítricos, los cereales, el tomate, la miel y los frutos secos. Además, el responsable andaluz ha puesto como ejemplo el caso de la remolacha, donde sí se han aplicado medidas de protección gracias a la activación de cláusulas de salvaguardia.
En relación con el azúcar, Fernández-Pacheco ha recordado que el precio del azúcar blanco cayó un 28% en diciembre de 2025 respecto al año anterior. A esto se suma un incremento del 75% en las importaciones durante los dos primeros meses de la campaña 2025-2026.
Actualmente, la Unión Europea mantiene acuerdos comerciales con 85 países. Aunque estos pactos generan oportunidades para un sector exportador como el andaluz, la Junta insiste en que también pueden provocar graves desequilibrios cuando aumentan de forma repentina las importaciones o se desploman los precios de entrada.
De hecho, las exportaciones andaluzas de alimentos y bebidas han crecido un 75% en la última década hasta alcanzar los 15.673 millones de euros en 2025. Sin embargo, el Ejecutivo autonómico considera imprescindible reforzar los mecanismos de control para garantizar una competencia justa y proteger al campo andaluz.


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