Cádiz CF: Sin competir era imposible

Foto: CCF

La temporada del Cádiz CF está siendo inaguantable y eso es una realidad que no va a cambiar haga lo que haga el equipo en las dos jornadas que le restan en Segunda División. La caída de los amarillos es uno de los mayores noqueos deportivos que se recuerdan y, en consecuencia, los cadistas están protagonizando registros que quedarán en las páginas negras de la categoría de plata y de la historia de un club centenario.

Seis puntos de 57 posibles, nueve derrotas consecutivas en el Nuevo Mirandilla, una de las peores segundas vueltas de la historia y una cascada de datos que deprimen al más optimista. En fin, que todo esto ya se sabe porque se lleva repitiendo desde hace muchos meses como si del día de la marmota se tratara. Y por no hablar de la gestión por parte de una directiva que ya ha alcanzado el punto de no retorno con la afición por una actitud empresarial que poco o nada tiene que ver con la idiosincrasia del cadismo, con los valores del club y que, además, no repercute en absoluto de forma positiva sobre el césped.

Y está claro que a nivel deportivo son muchos los errores en la confección de la plantilla. Demasiados. Pero ya habrá tiempo de depurar responsabilidades, pedir dimisiones, echar las culpas y querer mandar a freír espárragos a tres cuartos de la plantilla. Ahora es momento de salvar los muebles y evitar el descenso al pozo de la Primera Federación, una categoría que es muchísimo más exigente de lo que era la ya extinta Segunda División B.

El Cádiz tuvo un Castalia un ejercicio de orgullo, carácter y dignidad

Para ello, el primer paso era competir. Ni jugar mejor, ni peor, ni presión alta, ni bloque bajo y todos esos tecnicismos que te hacen parecer erudito de un deporte que, entendiendo el nivel de análisis actual, sigue rigiéndose por lo más básico: competir. Y competir es meter el pie, correr, no bajar los brazos, morder y todo eso que el Cádiz CF se ha pegado sin hacer la friolera de cuatro meses de competición.

Y la realidad es que, con Imanol Idiakez, el equipo vuelve a competir. Los números no son para tirar cohetes, pero el punto en CD Castellón ofrece una bombona de oxígeno importante que permite a los amarillos llegar a la penúltima jornada dependiendo de sí mismos. Un factor fundamental para lograr una permanencia que pasa por volver a representar dignamente el escudo del Cádiz CF. El equipo tiene muchas carencias, sí, pero vuelve a ser el equipo de muchos cadistas si demuestra orgullo, carácter y dignidad, tal y como los jugadores amarillos hicieron en Castalia.

Comparte esta noticia