Carlos Coello, un gaditano con mentalidad de campeón: “Si no podía con una pierna, tenía otras siete armas”

Foto: Kitodphoto

En Cádiz ya casi hemos normalizado lo extraordinario, pero lo que hace Carlos Coello sigue invitando a detenerse y mirar con admiración. El gaditano se formó en el deporte rey de otro país situado a miles de kilómetros, el Muay Thai, y no solo ha competido frente a los mejores del mundo, sino que les ha ganado de manera constante. Además, ha devuelto todo ese aprendizaje a su tierra, impulsando este deporte en Cádiz y sirviendo de referencia para nuevas generaciones de jóvenes talentos. En la última Cádiz Fight Night volvió a demostrarlo: se llevó la victoria, conquistó el “Cinturón Leyenda” y firmó una actuación histórica pese a combatir lesionado desde el primer asalto. Una noche para el recuerdo que confirma que Coello no solo gana combates, sino que sigue construyendo un legado ya inseparable del deporte gaditano.

En una entrevista (puedes escucharla pinchando aquí) para Radio MARCA Provincia de Cádiz, Carlos Coello repasó una victoria marcada por la fuerte mentalidad del gaditano y su capacidad para adaptarse a las circunstancias. El combate número 90 no podía ser uno más. Tenía que ser en Cádiz y tenía que ser especial. Por eso, la noche acabó con un reconocimiento inédito: un título honorífico de leyenda, homologado por la federación, que resumía una trayectoria construida golpe a golpe. Él mismo lo explica al recordar que “decidimos que aquí en Cádiz, la federación ya puso de su parte para homologar un título honorífico como leyenda en ese mismo combate y teníamos claro que había que traerlo como fuera aquí, en este evento”. Y no lo dice solo por lo personal, porque insiste en que “no ha sido solo mi combate, ha sido un evento espectacular”.

“Noté que la pierna me fallaba y fueron instantes de mucha preocupación”, admite Carlos Coello

El inicio del duelo siguió el guion habitual de los grandes combates de Muay Thai. Control, paciencia y lectura del rival. Coello utilizó el primer asalto para estudiar la pelea, tal y como él mismo reconoce cuando explica que “en cinco asaltos, el primero siempre es un poco de estudio, de ver las debilidades y las fortalezas del adversario”. Tenía clara la estrategia y el tipo de combate que esperaba, aunque pronto detectó que el tailandés lo conocía a la perfección: “me encontré con un adversario que me tenía muy estudiado, me estuvo esperando”.

El punto de inflexión llegó cuando decidió tomar la iniciativa. En una acción aparentemente normal, todo cambió. Coello recuerda que al subir la pierna para bloquear una patada baja “sentí como un chasquido en la rodilla, como si algo entrara y saliera”. No fue un golpe directo, sino una sensación extraña que hizo que la pierna le fallara y terminara en el suelo. Se levantó rápido, como manda el oficio, pero en cuanto apoyó ambos pies supo que algo no iba bien: “noté que la pierna no tenía pie en el suelo, me fallaba, y fueron instantes de mucha preocupación”.

“Me dijeron que me probara y que si no podía, que me retirara”

El rival lo detectó de inmediato y trató de cerrar el combate en los últimos segundos del asalto. Coello admite que “intentó terminar ahí la pelea” y que resistió como pudo hasta que sonó la campana. Ya en la esquina, la gravedad de la situación era evidente. “Le dije que tenía que parar, que me había roto la rodilla”, explica, dejando claro que incluso con la adrenalina “ya tenía un dolor muy intenso para pensar que era algo grave”. Fueron momentos de duda, pero también de apoyo total por parte de su equipo, que lo tranquilizó, lo trabajó físicamente y le dio margen para decidir: “me dijeron que me probara y que si no podía, que me retirara”.

Al levantarse para el segundo asalto, la pierna seguía sin responder del todo, pero entonces entró en juego algo más que la técnica. Coello escuchó el ruido del pabellón, vio a su pareja, a su familia y a su gente, y tomó la decisión. “Escuché el apoyo de mi gente y dije: esto es Muay Thai, y si no puedo con una pierna, tengo otras siete armas”, resume, recordando el espíritu del arte de las ocho extremidades.

Desde ese momento, la pelea se convirtió en un ejercicio de inteligencia, oficio y adaptación. Él mismo reconoce que “la estrategia cambió completamente” y que todo pasó por “proteger la pierna como fuera”. Analizó cómo se había producido la lesión y ajustó su planteamiento: “me di cuenta de que el daño vino cuando yo iba al ataque, así que empecé a amagar para que él fallara y entrar solo cuando tenía la seguridad”. Ahí aparecieron los codos, precisos y decisivos, que “marcaron mucho la diferencia”, en un combate que sacó adelante “asalto a asalto” hasta llevarse una victoria unánime.

Un gaditano “orgulloso y feliz de poder representar a mi tierra por todo el mundo”

Cuando se le pregunta si en Cádiz se ha normalizado su éxito, Coello responde con agradecimiento y orgullo. “Me siento muy querido y muy valorado”, asegura, y subraya que ese reconocimiento va más allá de lo deportivo, porque “a nivel personal el trato de la gente hacia mí es increíble”. Lo vive en los pequeños gestos del día a día, en la calle y en la cultura popular, y se muestra “muy orgulloso y muy feliz de poder representar mi tierra y a Cádiz por todo el mundo”. Un compromiso que, como él mismo dice, mantendrá “hasta el día de mi retirada y de mi muerte, que espero que sea dentro de muchísimos años”.

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