¿Cuál es la situación de Grazalema dos semanas después de las inundaciones?

Foto: Junta de Andalucía

Dos semanas después de la sucesión de borrascas que obligó a desalojar el pueblo de Grazalema, el municipio encara una situación que supone una fase más técnica y lenta del proceso de recuperación. La mayoría de los vecinos ya ha regresado a casa, pero todavía quedan viviendas en zona de exclusión y trabajos científicos en marcha.

En estos momentos, más de 1.800 personas han vuelto a sus hogares. Sin embargo, 121 vecinos continúan desplazados, aunque la mayoría permanece realojada en el propio pueblo.

Viviendas inspeccionadas y casas pendientes

En la zona de exclusión hay 213 viviendas. De ellas, se han inspeccionado 124, mientras que 89 siguen pendientes de revisión. Además, los técnicos han detectado ocho viviendas que requieren obras importantes y once con daños leves.

A partir de ahora, el proceso será necesariamente más lento. Los trabajos deben realizarse casa por casa y con criterios de seguridad estrictos, ya que el regreso completo aún no puede garantizarse en todas las áreas afectadas.

Carreteras abiertas y vuelta a la normalidad escolar en Grazalema

Por otro lado, la situación en materia de comunicaciones ha mejorado en los últimos días. Se ha reabierto la carretera entre Benamahoma y El Bosque y también la de Villaluenga, lo que facilita la movilidad en la zona. Solo permanece cortada la de Algodonales debido a desprendimientos.

Además, a partir del lunes se retomará la normalidad escolar. Para garantizar el acceso al instituto, se ha organizado transporte en taxi para el alumnado.

El papel clave de los estudios científicos debido a la situación del pueblo

La evolución de la situación no depende únicamente de inspecciones visuales. Tras las lluvias intensas, el llenado de acuíferos y los movimientos del terreno, se activó un comité técnico-científico con participación de especialistas en hidrogeología, geofísica y sismología.

En concreto, el Plan de Emergencia ante el Riesgo de Inundaciones incorporó al Grupo de Asesoramiento de Desastres y Emergencias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, junto a personal del Instituto Geográfico Nacional y del Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada.

Los expertos han trabajado con georradar, perfiles electromagnéticos, tomografía sísmica y sistemas GNSS para medir posibles desplazamientos del terreno con alta precisión. A estos estudios se suman pruebas geológicas sobre el terreno e imágenes aéreas obtenidas con drones. El objetivo es claro: determinar con rigor qué zonas son seguras y cuáles necesitan intervenciones adicionales antes de autorizar el regreso definitivo.

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