No son años fáciles para la Real Balompédica Linense, un histórico del fútbol andaluz que vivió su época dorada en los años 50, cuando encadenó varias temporadas consecutivas en Segunda División. Un habitual de la ya extinta Segunda División B durante todo el siglo 21 y que, en las últimas campañas, ha sufrido dos descensos en apenas tres años. De Primera Federación a Tercera Federación en un abrir y cerrar de ojos. En ese contexto aparecía David Sánchez (que ya logró un ascenso con el Xerez Deportivo a Segunda Federación), aterrizando en un club marcado por descensos y un ambiente negativo, al que se le sumó un mal inicio de temporada con dos derrotas consecutivas.
Pero David Sánchez es de esos técnicos que no cambia la idea. Resistir y trabajar. “Agachar la cabeza, aguantar un poco los palos desde fuera, trabajar y creer en lo que estamos haciendo. No cambiar la idea. En los malos momentos hay que ponerse el chubasquero, aguantar todo lo que venga de espaldas y, sobre todo, no cambiar mi forma de trabajar ni lo que yo creo, porque es lo que al final nos ha dado rendimiento esta temporada”. Así lo explica el propio técnico, que como futbolista ascendió con el Cádiz CF de Álvaro Cervera a Segunda División, en una entrevista para Radio MARCA Provincia de Cádiz (que puedes escuchar pinchando aquí).
Porque el inicio no fue sencillo, pero la situación cambió y ahora, una vuelta liguera después, la Balona no sabe lo que es la derrota y ya es líder en solitario del Grupo X de Tercera Federación. Eso sí, aún queda mucho por delante y el míster lo sabe. David Sánchez atiende la llamada de Radio MARCA Provincia de Cádiz por teléfono y bien resguardado debido a las condiciones meteorológicas que azotaban a La Línea de la Concepción el miércoles.

David, ¿qué tal?
Bien, a pesar de la lluvia y del viento. Tenemos un día complicado aquí en La Línea, y creo que en muchas partes de Andalucía, pero intentando llevar el día lo mejor posible.
¿Habéis podido entrenar con normalidad?
No, no hemos podido. Nos hemos tenido que quedar en el gimnasio porque era imposible entrenar fuera. Más que la lluvia, el problema ha sido el viento y su intensidad, que no permitía hacer absolutamente nada. Muchas veces es mejor prevenir que entrenar.
¿Has tenido que cambiar el plan de la semana, no?
Sí, claro. Veníamos con la intención de entrenar, ayer ya dimos descanso, pero hay que adaptarse. No es culpa de nadie la climatología. Hemos trabajado más internamente: gimnasio, vídeos y hablar del rival del sábado. Como muchos equipos, hemos tenido que suspender el entrenamiento, pero por suerte tenemos soluciones dentro del estadio para hacer otras cosas.
Una vuelta sin perder lleva la Balona. Es una barbaridad.
Es difícil, son muchos partidos sin perder. Hay días malos, días en los que mereces ganar y no ganas. El comienzo no fue bueno: dos derrotas y un empate. Pero con trabajo, humildad y unión salimos de ese mal inicio. Ahora estamos en un buen momento, pero queda mucho y hay que tener los pies en el suelo. Esto es un club histórico y no es fácil estar donde estamos.
La Balona venía de descender y el comienzo de curso fue realmente negativo. ¿Cómo gestionaste ese inicio tan complicado?
Venían de un descenso y de dos descensos en tres años, todo estaba muy acumulado. Cuando llegué aquí, la negatividad que respiré era complicada. Y además no empezamos bien la temporada.
¿Cómo se afronta una situación así?
Agachar la cabeza, aguantar los palos desde fuera, trabajar y creer en lo que hacemos. No cambiar la idea. En los malos momentos hay que ponerse el chubasquero y aguantar todo lo que venga, sin cambiar mi forma de trabajar ni lo que creo, porque eso es lo que nos ha dado rendimiento.
¿Cuándo empieza a cambiar la dinámica?
Poco a poco. Al no empezar bien, buscamos primero resultados para coger confianza. Los jugadores creyeron mucho en el cuerpo técnico y nosotros en ellos. Se creó una unión y el equipo empezó a competir muy bien. En muchos partidos hemos estado más cerca de ganar que de empatar.
¿Hubo un punto de inflexión claro?
Sí, el cuarto partido en Coria, la primera victoria. El campo estaba muy mal, veníamos con presión y desconfianza, hicimos un partido más directo y práctico. A partir de ahí llegó la confianza. Cada vez nos parecemos más a lo que queremos ser. Es una categoría muy difícil, con mucha igualdad y muchos contextos distintos cada domingo. Hay que adaptarse, y creo que lo estamos haciendo bien.
¿Qué es innegociable para ti como entrenador?
Competir y trabajar. Eso no se negocia. Da igual el perfil del jugador: el que no corre, no trabaja o no compite, no juega. Antes que el talento está el compromiso con el equipo. Hay goleadores importantes que han pasado tiempo sin jugar. El día que me vaya de aquí me iré tranquilo porque he hecho lo que creía mejor para el equipo.
¿Eres un entrenador muy táctico, muy de vídeo, muy “pesao”?
Soy exigente, eso sí. Vemos vídeos nuestros y del rival, pero no soy un obsesivo. Donde soy más pesado es en el día a día, en el campo, exigiendo y dando información al jugador, siempre para su bien y el del equipo.
¿Hay demasiados datos en el fútbol actual?
Puede ser, pero los datos son importantes. Tenemos GPS, miramos los datos, pero yo me guío mucho por lo que siento, lo que veo y lo que creo. Eso es lo principal para decidir cada domingo.
Ahora toca visitar al Ceuta B.
Primero está el tema del barco y el estado del estrecho. Tendremos paciencia. El Ceuta es un buen equipo, de los mejores que nos hemos enfrentado. Competiremos como siempre. Estamos donde estamos porque trabajamos bien, nadie regala nada.



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