El alcalde de Cádiz, José María González, ha decretado un día de luto oficial por la muerte esta madrugada de Gabriel Delgado. A él se ha referido como “un ejemplo de solidaridad y fe desde la defensa de los Derechos Humanos, lo que llevaba por bandera con una convicción admirable”.

De quien recibió la Medalla de Andalucía en 2001, ha subrayado el “hueco vacío” que deja con su marcha un sacerdote especialmente comprometido con las migraciones y que ha sido el alma mater de Tierra de Todos, de la asociación Cardijn y del espacio Tartessos.

El regidor gaditano ha subrayado que su lucha en defensa de los Derechos Humanos “lo traducía en la ayuda a los más necesitados, en la mano siempre tendida a las personas más vulnerables de la sociedad. Y desde ese enfoque, desde esa perspectiva, hizo una labor imprescindible con las personas migrantes durante décadas y décadas. Humanizó nuestra frontera sur con su ejemplo, con sus mensajes, con su trabajo diario, con sus llamadas de atención a la conciencia social sobre lo que estaba ocurriendo en nuestra frontera”.

Defensa de la tolerancia

José María González ha recordado cómo Gabriel Delgado combinaba “su carácter y las formas afables con un mensaje siempre firme de defensa de la tolerancia, de la diversidad, de la pluralidad, del respeto, de la empatía, de la dignidad de las personas sean de donde sean y vengan de donde vengan. Un mensaje sencillo, profundo, verdadero, cargado de sensibilidad y de razones que dejaban y dejan aún hoy en evidencia los discursos del odio”.

Finalmente, el alcalde de Cádiz ha manifestado que “el mundo era mejor con personas como él. Una persona buena, un imprescindible. Su huella es imborrable y su legado de compromiso social es de un valor incalculable”.

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