Foto: Cádiz CF
Albert Celades se encuentra obligado en el Cádiz a realizar durante la competición el trabajo que habitualmente corresponde a una pretemporada. El cambio de entrenador a solo cuatro días del comienzo de la Liga colocó al técnico ante una situación extraña: conocer una plantilla prácticamente nueva, probar jugadores y ajustar sistemas mientras los puntos ya cuentan. El equipo necesita paciencia, pero ha sumado tres puntos de doce posibles y todavía no conoce la victoria.
La salida de Imanol Idiakez y la llegada de Celades alteraron por completo la planificación deportiva a las puertas del estreno liguero. El nuevo entrenador recibió un equipo que ha alcanzado hasta las 17 incorporaciones, y sin tiempo material para evaluar a todos sus futbolistas antes del inicio de la competición. Todo esto sin contar a aquellos futbolistas que iniciaron la competición y se han marchado.
Eso obliga a Celades a experimentar sobre la marcha. El problema no reside tanto en la necesidad de realizar pruebas, algo inevitable por las circunstancias, como en encontrar un equilibrio entre la búsqueda de soluciones y las necesidades competitivas más inmediatas del equipo.
Dos propuestas complejas ante Valladolid y Almería
En los dos últimos partidos, el entrenador ha apostado por dibujos alejados de una estructura sencilla. Contra el Valladolid presentó un sistema flexible y asimétrico que variaba en función de la fase del juego. La propuesta pretendía ofrecer diferentes soluciones con y sin balón, aunque el Cádiz sufrió durante algunos tramos del encuentro.
Celades volvió a introducir cambios importantes frente al Almería. El técnico juntó a cuatro centrocampistas y situó a Dilan Zárate en la banda derecha, una posición en la que tuvo dificultades para ayudar a Gocholeishvili ante la profundidad y el desborde de Cipenga.
El Almería detectó esa debilidad y concentró buena parte de sus ataques en ese costado. El Cádiz no encontró una respuesta y fue claramente superado durante una primera mitad que terminó con un resultado de 3-1.
La distribución del centro del campo tampoco terminó de funcionar. Damián Rodríguez y Jandro Orellana son dos futbolistas con buen pie, pero comparten registros parecidos como pivotes posicionales. Su convivencia dejó al equipo sin el recorrido y el dinamismo necesarios para abarcar espacios ante un rival con un ritmo elevado.
Por delante, Izeta volvió a actuar demasiado solo y alejado del resto de sus compañeros. El delantero ha demostrado que necesita proximidad, apoyos y otro futbolista que pueda fijar o arrastrar a los centrales. Sin esa compañía, quedó desconectado y apenas pudo intervenir.
La versión más sencilla mejoró al Cádiz
Celades corrigió su planteamiento durante el descanso y el equipo ofreció una imagen diferente en la segunda mitad. La entrada de Vladys permitió a Izeta jugar acompañado, mientras que Borja Vázquez ocupó la banda derecha como extremo puro y Ontiveros partió desde la izquierda con libertad para aparecer en zonas interiores.
El Cádiz mejoró considerablemente con una estructura más reconocible y ajustada a las características de sus futbolistas. También es cierto que el Almería, con dos goles de ventaja, redujo su intensidad y administró el resultado. Aun así, los cambios ayudaron al conjunto amarillo a ocupar mejor los espacios y a acercarse con más frecuencia al área rival.
La reacción demuestra que la plantilla dispone de alternativas, pero también vuelve a abrir el debate sobre la conveniencia de simplificar la propuesta durante esta primera fase del proyecto. Con tantos jugadores nuevos y sin una pretemporada dirigida por el actual entrenador, parece complicado construir de inmediato sistemas demasiado complejos.
Celades necesita conocer a sus futbolistas, comprobar qué parejas pueden convivir y determinar cuál es el dibujo más adecuado. Tiene derecho a equivocarse durante ese proceso y el contexto obliga a concederle cierto margen. Sin embargo, las jornadas que se disputan mientras busca respuestas no regresarán.
El Cádiz ya ha dejado escapar nueve puntos y continúa sin ganar después de cuatro partidos. El proyecto necesita tiempo, pero también una estructura práctica que permita competir mientras se construye una identidad más ambiciosa. Celades debe experimentar, aunque sin alejarse de la realidad actual de un equipo que todavía está aprendiendo a reconocerse.



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