Foto. RC Deportivo.
Lo del Cádiz y las derrotas siguen siendo una explicación más de un Expediente X que de fútbol Porque sumar 5 puntos de los últimos 54 es algo que no ha sucedido nunca antes en el fútbol y menos en un equipo amarillo que está empeñado en descender, incapaz de sacar adelante ni los partidos de casa, ni los de fuera. Ante el Deportivo de la Coruña volvió a perder, con un gol en el minuto 88, pero pudo haber encajado mucho antes, pero David Gil, MVP del partido, lo evitó. El descenso es ya más una realidad que otra cosa.
Con intensidad arrancó el encuentro, animado por la lluvia de papelillos, un recibimiento como los de siempre y un estadio casi lleno, el Cádiz logró dominar los primeros compases del encuentro pero sin generar un excesivo peligro. Fue Yeremay el que al filo del minuto 9 perdió la primera gran oportunidad desbaratada por una gran mano de David Gil. Esos eran los peligros de un Deportivo decidido a jugar con los espacios y facilidades dejados por los de Idiakez. Un minuto después, fue Mario quien estuvo a punto de marcar el primero.
Y el guión siguió igual, con un Deportivo que amenazaba constantemente el área local que era incapaz de traspasar la línea del mediocampo. Demasiadas diferencias entre dos equipos en dimensiones distintas. Climent, sobre la línea de gol salvó, otra vez, el primero del Dépor. Y apenas en 20 minutos, con un Cádiz dominado por completo, Joaquín se tuvo que retirar por lesión; su puesto lo ocupó Diakité, una de las sorpresas del once con Álex ocupando su puesto.
El aviso más serio del Cádiz llegó a diez minutos del final del primer tiempo en una galopada de Antoñito Cordero que terminó con la caída dentro del área pero sin consecuencias de ningún tipo porque el colegiado no interpretó el posible empujón -leve- dentro del área. Si hubiera pitado penalti, nadie lo habría discutido, pero al Cádiz podemos decir que le “ayudan” poco en estos casos; En caso de duda, nada de nada. Y hubo muchas dudas en esa caída.
Tampoco hubo penalti y sí amarilla por un piscinazo de Yeremay dentro del área. Igual que en la de antes, la amarilla podía habérsela ahorrado porque Ortuño también carga con fuerza la espalda del delantero del Deportivo. El penalti, que lo pareció, quedó sin efecto porque se había señalado un ajustado fuera de juego.
Tablas pese a la insistencia gallega
Que acabase la primera parte con empate a cero era la mejor noticia. Y el inicio de la segunda parte volvió a poner de manifiesto las urgencias y la inseguridad del Cádiz al que con muy poco se le hace daño. En apenas dos minutos, David Gil volvió a intervenir para salvar un disparo centrado desde dentro del área. Demasiadas facilidades por la banda ante un combativo y vertical Deportivo.
El cántaro siguió yendo a la fuente porque el equipo local era incapaz de manejar la pelota más de tres pases seguidos y la presión visitante era demasiado alta como para encontrar soluciones. Hasta el momento, poco se pudo ver del Cádiz de Idiákez, el del toque y la pelota jugada. Sin embargo, Antonio Cordero, de lo mejor del partido, se fabricó una gran jugada con un gran autopase pero su disparo se fue alto. Era, hasta el momento, la mejor ocasión del partido para el Cádiz.
El ritmo frenético continuó: Un saque de esquina del Deportivo acabó con el balón estrellándose en el poste tras otra salvaje parada de David Gil. Otra más, otra salvada del conjunto amarillo que parecía estar protegido por las miles de almas cadistas que le acompañaron a la entrada del estadio.
Sin embargo todo el brío visitante se fue diluyendo y la balanza ofensiva fue cayendo, poco a poco, de la mano cadista que, sin demasiados alardes, pasó de sufrir a complicarle las cosas al Deportivo, cada vez más ofuscado y con menos ideas en los últimos metros. Porque hoy el Cádiz hizo un gran trabajo defensivo y le faltó la decisión en ataque, la confianza perdida de quien no se acuerda de lo que es ganar, ni en casa ni fuera.
Cambios que poco aportaron
Lo de Brian Ocampo es para otra crónica, un artículo, quizás. Desde que entró sustituyendo a Cordero- el mejor- perdió los tres primeros balones que tocó, incapaz de irse de su par. Pero el empuje cadista tiene lo que tiene y de una galopada del uruguayo, se acabó en un gran disparo salvado por Álvaro Fernández que le negó el gol a los de Idiakez. Y como el fútbol es injusto -o justo- en la siguiente jugada llegó el tanto del gaditano Stoichkov, que llevaba diez segundos en el campo. Un futbolista de San Roque castigando al Cádiz.
Y no se puede hablar de justicia o de injusticia y sí de la triste realidad que no es más que la de un equipo a la deriva, sin timón, sin rumbo y que se puede meter de lleno en los puestos de descenso a tres jornadas del final, dando demasiadas vidas a los de abajo que siguen viendo con esperanza que la salvación es posible, gracias a un Cádiz que lleva cuatro meses sin ganar en casa y solo cinco puntos de los últimos 54 disputados. Casi nada.
Ficha técnica:
Cádiz CF: David Gil, Juan Díaz, Pelayo, Kovacevic, Climent; Ortuño, Álex (Lucas Pérez 68′), Joaquín (Diakité 19′), Suso (Brian Ocampo 68′), Cordero (De la Rosa 78′), García Pascual (Roger 78′).
Deportivo: Álvaro Fernández, Noubi (Comas 46′), Loureiro, Villares, Altimira, Navarro, Soriano, Quagliata (Escudero 81′); Yeremay (Stoichkov 86′), Nsongo (Zakaria 74′), Luismi.
Árbitro: Dámaso Arcediano (castellano-manchego) que amonestó a Noubi, Yeremay, Noñe y Pelayo.
Goles: 0-1 Stoichkov (minuto 88).


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