Hoy, 6 de diciembre, España vuelve a mirar a una fecha que marcó un antes y un después. Se cumplen 47 años de la aprobación de la Constitución de 1978, el texto que cerró definitivamente la larga noche de la dictadura franquista y abrió las puertas a una nueva etapa de libertades. No es poca cosa. De hecho, esta es ya la Constitución más longeva de nuestra historia.
Curiosamente, este día no empezó a celebrarse como festivo en 1978, ni mucho menos. La fiesta nacional llegó cinco años después. Pero vayamos por partes.
Un festivo distinto: sin raíz religiosa
El 6 de diciembre es uno de los pocos festivos que nada tiene que ver con tradiciones religiosas o culturales. Su esencia es cívica, democrática… casi íntima en lo colectivo. Fue en 1978 cuando los españoles acudieron a las urnas para ratificar el proyecto constitucional que había sido redactado durante meses en el Congreso. Aquel texto, que arranca con la afirmación de la “indisoluble unidad de la Nación española”, reconocía por primera vez la existencia de nacionalidades y regiones, y ponía por escrito las reglas del juego de una España que quería reconstruirse desde la libertad.
Si uno mira atrás, llega inevitablemente a 1812, a aquella Constitución de Cádiz —La Pepa— donde ya se dejaba caer un país que soñaba con la soberanía popular. Pero en 1978 ese sueño, por fin, se materializaba de forma estable.
De las urnas a la historia
Junio de 1977 marcó el primer escalón: las primeras elecciones democráticas desde la República. De ellas salió elegido Adolfo Suárez, líder de UCD, quien impulsó la creación de una comisión para redactar el nuevo proyecto de Constitución. Meses después, el 3 de noviembre, se convocó el referéndum. La fecha: 6 de diciembre de 1978.
Los españoles respondieron masivamente. Más de 15 millones de votos, un respaldo del 91,81%. Un país entero diciendo: queremos esto. Queremos volver a ser libres. Un detalle que muchos desconocen: Camilo José Cela, futuro premio Nobel, participó supervisando debates y aportando criterio literario y político al texto constitucional.
La fiesta llega en 1983
Y aquí viene la parte menos conocida. El Día de la Constitución se empezó a celebrar oficialmente en noviembre de 1983. El ministro de la Presidencia, Javier Moscoso, y el rey Juan Carlos firmaron el real decreto que convertía el 6 de diciembre en un festivo nacional. El BOE lo dejó claro: había que “solemnizar adecuadamente” un día histórico.
Desde entonces, las Fuerzas Armadas participan en la conmemoración y los colegios organizan actividades sobre democracia y ciudadanía. No siempre con la misma intensidad… pero ahí está, año tras año, recordándonos que nada de lo que hoy parece “normal” lo fue siempre.
Hoy, casi medio siglo después, seguimos celebrando aquella decisión colectiva. Una Constitución que aún guía, sostiene, incomoda, debate y une. Como toda buena obra viva.
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