El dilema del verano: ¿A cuántos grados hay que poner el aire acondicionado para ahorrar?

El calor aprieta con fuerza y, reconozcámoslo, renunciar al aire acondicionado a estas alturas parece una misión imposible. Sin embargo, con los precios de la electricidad por las nubes y la preocupación por la contaminación en máximos, encender el mando a ciegas puede acabar en un auténtico “susto” al llegar la factura de la luz.

Pasar de asarse a la parrilla a congelarse en el salón no es la solución. La clave está en un uso racional, eficiente y, sobre todo, inteligente. Pero, ¿cuál es la temperatura exacta que equilibra el confort y el ahorro?

La temperatura del ahorro: ni más, ni menos

Tanto los expertos en energía como el Ministerio para la Transición Ecológica coinciden en una cifra óptima para los meses de verano: 26°C.

Aunque al entrar de la calle con 38°C sientas la tentación de programar el aparato a 18°C, debes saber que eso no enfriará la casa más rápido; lo único que conseguirás es que el compresor trabaje al máximo de su capacidad de forma innecesaria.

La regla de oro del ahorro: Cada grado que bajes la temperatura por debajo de los 26°C, el consumo de energía de tu aparato aumentará entre un 6% y un 8%. Mantenerlo a 21°C en lugar de a 26°C puede duplicar el coste en tu factura mensual.

Los consejos de la OCU para esquivar el susto en la factura

El gasto en electricidad de un aparato de aire acondicionado durante los meses más críticos del verano puede rondar perfectamente los 250 euros. Por ello, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) nos recuerda que el verdadero ahorro empieza mucho antes de darle al botón de encendido:

  • Ojo a la etiqueta si vas a comprar uno: Si estás pensando en renovar tu equipo o instalar uno nuevo, no mires solo el precio. Decantarse por un aparato con un nivel de eficiencia elevado marca la diferencia: la diferencia de consumo eléctrico entre un modelo con etiqueta A++ y uno A+++ puede ser de hasta un 30%.
  • Aprovecha el modo ‘Eco’ o ‘Sleep’: La mayoría de dispositivos modernos cuentan con funciones inteligentes que reducen la potencia una vez que la habitación alcanza la temperatura de consigna, o que suben un grado progresivamente durante la noche mientras duermes.
  • La alternativa del ventilador: En momentos donde el calor no sea extremo o durante las primeras horas de la mañana, un ventilador de techo puede ser tu mejor aliado. Consume hasta un 90% menos de electricidad y reduce la sensación térmica unos 3°C o 4°C mediante el movimiento del aire.

El mantenimiento también ahorra

De nada sirve fijar el termostato a 26°C si el aparato tiene que realizar el doble de esfuerzo debido a la suciedad. Limpiar los filtros del aire acondicionado al menos una vez al año (justo antes de empezar la temporada) no solo mejora la calidad del aire que respiras eliminando polvo y alérgenos, sino que evita que el consumo se dispare hasta un 10% por culpa de la obstrucción del flujo de aire.

Este verano, no elijas entre pasar calor o arruinarte. Usa el sentido común, programa tus 26°C de rigor y disfruta de una casa fresca sin sorpresas desagradables a final de mes.

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