Foto: LALIGA
Ya no está Gaizka Garitano en el banquillo del Cádiz CF y, sin embargo, las sensaciones en la humillante derrota contra el Málaga CF fueron las de estar exactamente en el mismo punto de bajeza anímica y futbolística que en aquella derrota contra el Zaragoza. Pero este Cádiz siempre te puede sorprender negativamente y, ya con Sergio González como entrenador, ha regalado una tarde de fútbol desastrosa ante un conjunto malaguista que, ciertamente, parecía estar jugando a otro deporte totalmente distinto.
Dicho de otra, queda claro que el problema no era Gaizka. Que era parte del problema seguro que sí. Pero a este equipo le falta calidad y, lo más preocupante, amor propio. Porque el baño recibido en el maldito JP Financial fue estrepitoso. Insultante para el aficionado amarillo. Y eso que venían de ganar y de ofrecer la esperanza de haber marcado un punto de inflexión con los tres puntos en Anduva. Ni por esas.
Este Cádiz preocupa y mucho. Y Sergio González tiene un marrón por delante que solo puede solventar alcanzando la mágica cifra de los 50 puntos o rezándole a todos los santos que haya cuatro equipos peores que los amarillos.
Entre la calidad de unos y los errores de otros el Málaga sentenció en el primer tiempo
Que el Málaga venía en racha y que es un gran equipo no es ninguna novedad. Lo que no es permisible es que los goles nazcan de tus propios errores. Un regalo de Moussa Diakité en el minuto 22 desembocó en un disparo con poca oposición de Chupe que se coló en la portería para que subiera el primero del Málaga. Otro error, esta vez de Iker Recio, cerca estuvo de propiciar el segundo malaguista, pero el disparo de Joaquín Muñoz se estrelló en el palo.
Aunque era cuestión de tiempo. Si bien es cierto que Suso disparó entre los tres palos en el minuto 26 y se encontró con la respuesta de Alfonso Herrero, el Málaga volvería a aprovecharse de la negligente defensa amarilla en el minuto 33. La zaga, pasiva y falta de contundencia, permitió que Joaquín Muñoz controlara con tranquilidad y filtrara con relajación a Chupe que, deshaciéndose de Recio y Jorge Moreno, convertía el segundo.
Tras el descanso, Sergio González dio entrada a Kovacevic, que sorprendentemente no fue titular, y a Dawda Camara modificar el sistema y apostar por el 5-3-2. Pero ni por esas. Porque lo primero que hizo el balcánico fue llevarse un caño de Dani Lorenzo que, inmediatamente después, hizo el tercero para confirmar el ambiente fúnebre en el JP y convertir el tiempo restante de partido en un suplicio. Ahora el Cádiz CF afronta dos partidos consecutivos a domicilio: AD Ceuta y Real Valladolid.




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