Los desastrosos números del Cádiz CF en los dos últimos meses han colocado a los de Cervera al borde del abismo y en una situación muy comprometida de la que va a costar mucho sudor salir. Dos empates en los últimos siete encuentros de liga -y una eliminación copera ante el Girona-, lo que se traduce en dos puntos de veintiuno posibles.

A estas alturas de campeonato, con la fijación de lograr la permanencia a base de portería a cero, parece no bastar. Más que nada porque la última vez que el equipo cadista dejó su portería a cero fue en el empate a cero ante el Valladolid el pasado 29 de diciembre. Y con esa misión incumplida partido tras partido, es difícil entender que el Cádiz pueda salir de la pelea por el descenso.

La mejor noticia, al menos, es haber logrado cortar la sangría de tantos en contra en un mismo encuentro y llegar al final de los partidos con opciones de puntuar. Ante el FC Barcelona la moneda cayó de cara con el gol de Álex pero en Carranza ante el Real Betis, la moneda cayó del lado de la derrota con el gol de Juanmi, ingiriendo la misma medicina que practica el entrenador cadista, tal y como manifestó Pellegrini al término del encuentro: “Quisimos hacernos fuertes atrás y darle confianza a la gente de arriba sabiendo que en algún momento llegaría la ocasión y así ha sido”.

La calidad de los jugadores marcan la diferencia

Pero el chileno dejó claro que “la calidad de los jugadores marca la diferencia al final” y quizá ahí radique el problema de un equipo como el Cádiz CF hecho para Segunda División y con jugadores que no terminan de encajar en Primera. Porque la plantilla, no hay que olvidar, cuenta con una inmensa mayoría de jugadores contratados de manera obligatoria por el ex director deportivo Óscar Arias. Dos de ellos como Álvaro Giménez y Dani Romera, cedidos en invierno. Pero sus dos recambios, Sapa y Sobrino, no terminan de encajar en un sistema al que cuesta acostumbrarse.

Sabe el cadismo que su equipo debe lograr la permanencia con la seguridad defensiva. Sin embargo, en pocas ocasiones se ha visto el Cádiz ante rivales con una calidad muy superior a la de Segunda División y ahí el problema se agranda. Cuando recibes goles en todos los partidos y tu capacidad ofensiva es complicada y escasa.

No hay que dejar de valorar lo que Cervera ha hecho con un equipo construido con retales de Segunda División y cuya salvación pasa por la fe en un estilo que, a día de hoy, está lejos de conseguirse pero que es el único camino. Porque como dijo el técnico, si en lugar de defenderse, se van al ataque, el resultado es peor: “Hemos comprobado ya que cuando nos vamos arriba alegremente, perdemos los partidos antes que hoy”. Por tanto la senda no es la de Atlético o Athletic, sino la del Betis y el Barcelona, pero sin encajar y marcando, que no es fácil.

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