¿Es mejor el horario de verano o el de invierno? Analizamos los pros y los contras

Foto: La Gaceta de Cádiz

Cada vez son más las voces que piden en España poner fin al cambio de hora. Dos veces al año, adelantamos o retrasamos los relojes con la promesa de “aprovechar mejor la luz solar”. Pero lo que comenzó como una medida práctica para ahorrar energía se ha convertido en un debate sobre salud, bienestar y hasta economía. El origen del cambio horario se remonta a principios del siglo XX, cuando países como Alemania o Reino Unido decidieron ajustar la hora para ahorrar electricidad durante los meses de mayor luz solar. España se sumó más tarde por una decisión de Franco para estar en sintonía horaria con la Alemania nazi, y desde entonces seguimos cambiando la hora dos veces al año: en marzo para entrar en el horario de verano, y en octubre para volver al de invierno.

Ahora, el Gobierno español estudia la posibilidad de acabar con estos ajustes y elegir un horario fijo. Una decisión que no es tan sencilla como parece, porque ambas opciones, la de verano y la de invierno, tienen sus ventajas y sus inconvenientes.

Pero, ¿qué horario es mejor para España? ¿Qué ventajas y desventajas existen en cada uno?

El horario de verano, que se aplica desde finales de marzo hasta octubre, nos regala tardes más largas. Es esa sensación de que el día no se acaba nunca: salir del trabajo y aún tener luz para pasear, hacer deporte o sentarse en una terraza. Muchos sectores, como el turismo y la hostelería, lo agradecen, porque esa luz extra impulsa el consumo y la actividad económica. Además, se reduce el uso de electricidad al final del día.

Sin embargo, este horario también tiene su cara B. Al retrasar el amanecer, en algunas zonas de España el sol no saldría hasta pasadas las nueve de la mañana si se mantuviera todo el año. Eso significa madrugones a oscuras, colegios que empiezan sin luz natural y cuerpos que tardan más en “despertar”. Los expertos en salud apuntan que este desfase puede alterar el ritmo biológico y afectar al descanso.

El horario de invierno, por su parte, ofrece justo lo contrario: más luz por la mañana. Amanece antes, lo que ayuda a empezar el día con energía y a sincronizar mejor el reloj interno. También es más seguro para los desplazamientos escolares y laborales a primera hora. Además, este horario se ajusta mejor al huso horario natural de España, que por su posición geográfica debería compartir zona horaria con Portugal y Reino Unido.

El inconveniente es que en invierno anochece muy pronto. Esa falta de luz por la tarde puede afectar al ánimo, a la vida social y, de nuevo, a sectores como la hostelería o el comercio. Cuando a las cinco y media ya es de noche, muchos prefieren quedarse en casa.

En los últimos años, la Comisión Europea propuso eliminar el cambio horario y dejar que cada país elija el suyo de forma definitiva. En España, los expertos están divididos, aunque la mayoría se inclina por mantener el horario de invierno (UTC+1), porque se adapta mejor a nuestro ritmo solar natural, especialmente en el noroeste peninsular, donde el amanecer llega más tarde.

Aun así, el debate sigue abierto.Los sectores económicos, como el turismo y el comercio, prefieren el horario de verano. Los especialistas en salud y sueño, en cambio, recomiendan el de invierno.

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