Este Cádiz es una película de terror (0-2)

Foto: LALIGA

El Cádiz CF no levanta cabeza. Nuevo desastre del conjunto amarillo, que suma un solo punto de los últimos 18 y que añade una imagen lamentable en la visita de la Real Sociedad B al Nuevo Mirandilla.

Fue un encuentro horrible que pone de manifiesto el oscuro momento que vive el conjunto de Gaizka Garitano. Y no será porque el técnico vasco no trató de agitar a su plantilla. Realizó hasta cinco modificaciones en el once amarillo con la entrada de Alfred Caicedo, Raúl Pereira, Sergio Ortuño, Brian Ocampo y Roger Martí. Pero ni por esas. El equipo volvió a mostrarse sin alma y sin ideas. Además, pide a gritos un cambio radical para no deambular por un camino que empieza a ser preocupante en el cadismo.

Un inicio ilusionante e insuficiente

Aunque la cosa no comenzó tan mal para el Cádiz CF. Jorge Moreno anotó en el minuto 3; sin embargo, el árbitro anuló el tanto por una falta previa sobre Fraga.

En el minuto 19, otra vez el central amarillo rozó el gol con un remate en el segundo palo que repelió el guardameta txuri-urdin. Poco después, el meta también desbarató un disparo de Antoñito Cordero.

Eran buenos minutos para el cuadro cadista. No obstante, el equipo sintió el miedo cuando Carbonell estrelló el balón en el larguero pasada la media hora. Antes, Roger Martí había estado a punto de adelantar a los de Garitano con un remate de cabeza que sacó sobre la línea Gorka Carrera. El Cádiz perdonó. Y el fútbol no perdona.

Segunda mitad de película de terror en el Mirandilla

El destino tenía preparada una segunda mitad de película de terror en el Nuevo Mirandilla. Ocampo, que volvió a reírse del escudo, dejó su sitio a de la Rosa. De poco valió. El monólogo donostiarra fue de época.

En el minuto 54, una acción de mucha calidad de Mikel Rodríguez acabó con un disparo al palo. Fue el primer aviso serio. Después, el Cádiz CF pudo cambiar por completo el guion. Sin embargo, de la Rosa hizo todo bien menos la definición y mandó el balón a las nubes en una jugada clarísima. Quien perdona lo acaba pagando. Eso es ley del fútbol.

Ochieng se encargó de explicárselo a todos los cadistas. Aprovechó un balón a la espalda de un débil Caicedo y, con la diestra, fusiló a Víctor Aznar para hacer el primero de la Real en el Mirandilla. Suso y Ontiveros ya estaban sobre el césped. Ni por esas reaccionó el Cádiz. Solo hubo algún chispazo insuficiente que, lejos de empatar la contienda, desembocó en la sentencia visitante con la diana de Astiazarán en el tiempo añadido.

Fue un auténtico desastre. La grada señaló a presidencia, entrenador y jugadores. El hartazgo fue evidente. Ahora, el futuro de Garitano está en el aire. A pesar de la política del club, la racha actual de los amarillos resulta poco soportable para el técnico vasco. El Cádiz CF atraviesa un momento oscuro. Y, si no cambia algo pronto, el problema puede ir a más.

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