Este Cádiz sabe sufrir, castigar y volver a sufrir (3-2)

Foto: CCF

El Cádiz CF cerró la primera vuelta del campeonato con una victoria de enorme peso ante el Real Sporting de Gijón, confirmando su gran momento de forma en LaLiga Hypermotion y reforzando su candidatura a pelear por todo. El triunfo en el Nuevo Mirandilla no solo sirvió para sumar tres puntos clave, sino también para que el conjunto de Gaizka Garitano se vaya a dormir en zona de playoff de ascenso, prolongando una dinámica positiva que ilusiona a la afición cadista y consolida a los amarillos como uno de los equipos más sólidos y competitivos del tramo final de la primera vuelta.

Garitano apostó por la continuidad y apenas retocó su dibujo inicial. A lo largo de la semana se barajaron distintas alternativas, como la entrada de Antoñito Cordero tras el discreto partido de Brian Ocampo en Riazor o la posible presencia de Iuri Tabatadze, autor del gol del empate en tierras gallegas. Sin embargo, el técnico prefirió mantener la base del equipo que viene ofreciendo buenos resultados y no alterar una estructura que está respondiendo sobre el césped.

La única variación se produjo en el lateral derecho, donde Iza Carcelén regresó al once en sustitución de Juan Díaz. El resto del equipo se mantuvo intacto, reafirmando la confianza del entrenador en un bloque reconocible y consolidado. De este modo, el Cádiz saltó al Nuevo Mirandilla con Víctor Aznar bajo palos; Iza, Jorge More, Iker Recio y Mario Climent en defensa; Moussa Diakité y Sergio Ortuño en la medular; Brian Ocampo y de la Rosa en bandas, con Dawda Camara y Álvaro García Pascual como referencias ofensivas.

Álvaro García se reencontró con el gol en el Cádiz CF

El Cádiz salió al césped del Nuevo Mirandilla con las ideas claras y no tardó en avisar. A los diez minutos, De la Rosa estuvo a punto de abrir el marcador tras un saque de banda de Iker Recio que peinó Ortuño y que el extremo amarillo remató con intención, obligando a Rubén Yáñez a sacar una mano salvadora. Fue el primer aviso serio… y el preludio de lo que estaba por llegar.

Porque en ese mismo saque de esquina se desató la alegría en la grada. Ortuño puso el balón al primer palo, Jorge Moreno prolongó con un toque sutil y Álvaro García Pascual, más rápido y más listo que nadie, apareció en el segundo palo para empujarla a la red. El delantero malagueño se quitaba así un peso de encima, ya que no marcaba desde la primera jornada de Liga, pese a firmar actuaciones de mucho trabajo y compromiso. El gol hacía justicia a su rendimiento y ponía al Cádiz por delante.

Con ventaja en el marcador, el conjunto amarillo no se desordenó. Al contrario, mantuvo su plan de partido: solidez defensiva y mucha verticalidad en ataque. En el minuto 20, una recuperación de Dawda Camara permitió lanzar una transición peligrosa. De la Rosa no pudo finalizar de primeras y optó por descargar en la frontal para Ortuño, que armó un potente disparo que se marchó ligeramente alto, rozando el segundo tanto.

El Sporting asustó al Cádiz en el tramo final del primer tiempo

El Sporting reaccionó y encontró su mejor oportunidad del primer tiempo en una contra en el minuto 25. Otero filtró un balón al espacio para Gelabert, que se plantó solo ante Víctor Aznar. Sin embargo, el ‘10’ rojiblanco tomó una mala decisión al intentar una vaselina que se marchó muy lejos de la portería. Fue el primer gran susto para el Cádiz y un aviso de que el equipo de Borja Jiménez también sabía correr y hacer daño.

Antes del descanso, el conjunto asturiano volvió a llamar a la puerta. Corredera probó suerte con un lanzamiento directo de falta que buscaba el empate, pero se encontró con una gran respuesta de Víctor Aznar, que se estiró con reflejos para mantener la ventaja cadista al descanso. El Cádiz se marchó al túnel con el marcador a favor y la sensación de haber firmado una primera parte seria, intensa y bien trabajada.

El truco de magia de Ocampo puso el segundo del Cádiz CF

El Sporting salió del vestuario con una marcha más y obligó al Cádiz a resistir en los primeros compases de la segunda mitad. Ahí apareció la figura de Iker Recio, que se puso la capa de héroe para sostener la ventaja. El central salvó dos disparos bajo la línea, en acciones casi consecutivas, cuando el empate parecía inevitable. Fueron minutos de tensión, de empuje visitante y de supervivencia amarilla.

Pero este Cádiz sabe sufrir y castigar. En el minuto 54 llegó el golpe que cambió el partido. Brian Ocampo recogió el balón en el área, giró a una velocidad endiablada y soltó un latigazo seco al palo largo, imposible para Rubén Yáñez. Un gol de calidad pura, marca de la casa de un futbolista tan irregular como decisivo. Intermitente, sí. Pero cuando aparece, deja huella. El 2-0 fue un mazazo para el Sporting y una liberación para el uruguayo.

Con el marcador más favorable, Garitano empezó a mover el banquillo pasada la hora de juego. Tabatadze y Cordero entraron por De la Rosa y Ocampo, buscando oxígeno y amenaza al espacio. Aun así, el Sporting no se rindió y volvió a avisar en el 64, cuando Víctor Aznar tuvo que emplearse a fondo para repeler un disparo peligroso de Gelabert, firmando otra intervención de mérito.

Tabatadze sentenció… pero el Cádiz acabó sufriendo ante el Sporting

La sensación era que el Cádiz estaba algo adormecido, gestionando la renta sin brillo, pero el Sporting seguía sin acierto en los metros finales. Esa falta de pegada abrió la puerta a la sentencia. En el minuto 70, una potente carrera de Tabatadze acabó en penalti. El propio georgiano tomó la responsabilidad desde los once metros y no falló: engañó a Rubén Yáñez y firmó el 3-0, confirmando una vez más que su impacto desde el banquillo está siendo decisivo.

El partido parecía cerrado, pero el Sporting tiró de orgullo en el tramo final. En el 83, Dubasin recortó distancias desde el punto de penalti tras una patada a destiempo de Ortuño en el área. El gol espoleó a los asturianos y, ya en el añadido, Gaspar Campos volvió a apretar el marcador con un disparo lejano que sorprendió a la defensa.

Ahí tocó resistir de nuevo. El Cádiz defendió con oficio los últimos minutos, supo enfriar el partido y cerró una victoria de enorme valor. Tres puntos que le permiten dormir en zona de playoff de ascenso y que confirman, una jornada más, que el equipo atraviesa su mejor momento de la temporada en Segunda División. Un triunfo trabajado, sufrido y, sobre todo, muy maduro.

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