¿Seguro que tienes una buena higiene? 5 gestos cotidianos que podrían demostrar lo contrario

Foto: La Gaceta de Cádiz

El 3 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Higiene, una jornada que busca concienciar sobre la importancia de mantener rutinas saludables en nuestro día a día. Solemos pensar que la higiene se reduce a lavarse las manos o ducharse con regularidad, pero en realidad abarca muchos más aspectos de nuestra vida cotidiana y a veces esta tarea no se hace de forma correcta. Lo cierto es que, incluso creyendo que lo hacemos bien, a menudo cometemos pequeños errores que pueden poner en riesgo nuestra salud.

1. Lavado de manos

Uno de los hábitos más frecuentes —y a la vez mal ejecutados— es el lavado de manos. Todos sabemos que es un gesto fundamental para evitar contagios, pero no siempre lo hacemos de forma correcta. Lavarse deprisa, sin frotar entre los dedos o sin dedicar al menos 20 segundos, reduce su eficacia. El agua por sí sola no basta: el jabón es imprescindible para eliminar la mayoría de bacterias y virus.

2. Cuidado del cepillo de dientes

Algo parecido ocurre con el cuidado del cepillo de dientes. Lo habitual es guardarlo en el mismo vaso junto a los de otros miembros de la familia, a menudo húmedo y sin una buena ventilación. Este hábito favorece la proliferación de bacterias. Lo ideal es enjuagarlo bien tras cada uso, dejarlo secar al aire y renovarlo cada tres meses.

3. Uso del gel hidroalcohólico

En los últimos años también se ha generalizado el uso del gel hidroalcohólico. Es útil en muchas situaciones, pero no debe convertirse en sustituto permanente del lavado con agua y jabón. Un exceso de desinfectante reseca la piel y no siempre elimina toda la suciedad. Lo más recomendable es reservarlo para momentos en los que no tengamos acceso a un lavabo.

4. Ropa de cama y toallas

La ropa de cama y las toallas son otros grandes olvidados. Muchas veces retrasamos el cambio de sábanas o alargamos demasiado el uso de las toallas, sin tener en cuenta que acumulan humedad, ácaros y restos de piel. Lo aconsejable es lavar las sábanas una vez por semana y cambiar las toallas tras dos o tres usos, especialmente las de baño.

5. Móvil y objetos de uso diario

Por último, merece atención el móvil y otros objetos que tocamos a diario. Pasamos horas con el teléfono en la mano, lo llevamos a todas partes y rara vez lo limpiamos. Lo mismo ocurre con teclados, mandos a distancia o bolsos. Son superficies de alto contacto que pueden convertirse en reservorios de gérmenes. Incorporar la limpieza de estos objetos a nuestra rutina puede marcar la diferencia.


En definitiva, la higiene no consiste solo en lo que vemos, sino también en esos detalles cotidianos que pasan desapercibidos. Revisar nuestras costumbres y corregir pequeños errores puede tener un impacto muy positivo en nuestra salud y en la de quienes nos rodean. Y el Día Internacional de la Higiene es una excelente oportunidad para empezar a hacerlo.

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