La Junta desembalsa en Cádiz por seguridad

Las intensas lluvias de los últimos días han obligado a actuar.
La Junta de Andalucía ha puesto en marcha desembalses controlados y extraordinarios en las presas de Guadarranque y Los Hurones, en la provincia de Cádiz, como medida preventiva para reforzar la seguridad ante posibles nuevas crecidas durante los próximos meses de lluvia.

El objetivo principal es recuperar el margen de resguardo, en torno al 10 %, que permite a los embalses absorber futuras avenidas de agua sin riesgos para las poblaciones situadas aguas abajo.

En el caso del embalse de Guadarranque, que ha alcanzado el 100 % de su capacidad, se está liberando un caudal de 37 metros cúbicos por segundo desde primera hora de este miércoles. La maniobra se prolongará previsiblemente entre dos y tres días. En apenas 24 horas, este embalse recibió 23 hectómetros cúbicos, con picos de entrada muy elevados que evidencian la magnitud del episodio de lluvias.

Las precipitaciones registradas en esta zona equivalen, según los datos técnicos, al consumo de agua del Campo de Gibraltar durante cinco meses, lo que pone de relieve la importancia de estas infraestructuras. Sin la presa, gran parte de ese caudal habría alcanzado directamente a los núcleos urbanos, con consecuencias potencialmente graves.

Desembalses en Cádiz por la borrasca Francis

También se ha actuado en la presa de Los Hurones, que se encuentra por encima del 90 % de su capacidad. En este caso, se ha abierto el desagüe de fondo para liberar unos 34 metros cúbicos por segundo, que irán a parar al embalse de Guadalcacín, en una operación que se mantendrá activa hasta el viernes.

Desde la Junta subrayan que no existe riesgo alguno para la población, ya que los desembalses se están realizando de forma gradual, con todas las garantías de seguridad y tras avisar previamente a ayuntamientos, servicios de emergencia y vecinos de las zonas afectadas.

Con estas actuaciones, la administración autonómica busca anticiparse a nuevos episodios de lluvias, garantizar la seguridad y recordar el papel clave de los embalses: no solo almacenar agua, sino también proteger a la población frente a crecidas repentinas.

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