Foto: Ayto Cádiz
En el Gran Teatro Falla, Antonio Martínez Ares volvió a hacer lo que mejor sabe: usar el Carnaval para reflexionar, no para sentar cátedra. Con Los Humanos, la comparsa firmó un pase de semifinales marcado por dos pasodobles que tocaron hueso: el papel de la mujer en el Carnaval y la turistificación, la gentrificación y el drama de la vivienda en Cádiz y en España. Mensajes profundamente humanos.
El propio autor huye de cualquier pedestal. Cuando se le habla de “lección de humanidad”, Ares baja el tono y coloca el discurso en su sitio. En declaraciones para Radio MARCA Provincia de Cádiz, Martínez Ares manifestaba que “no sé si una lección de humanidad, pero al menos pretendía serlo”, explica, dejando claro que “cuando este señor habla no sienta cátedra, simplemente hace una reflexión sobre las cosas que él entiende sobre la vida”. Y en esta ocasión, esas reflexiones tenían mucho que decir y poco tiempo para decirlo, porque “el pasodoble te deja poco recorrido”, reconoce.
Uno de los pasodobles puso el foco en el machismo dentro del Carnaval, un tema que, aunque ha evolucionado, sigue presente. Ares lo resume sin triunfalismos: “es verdad que cada vez hay menos machismo en el Carnaval, aunque existe”, y añade que “la barrera social todavía es grande”. Su mirada no se queda en el diagnóstico, sino que apunta al futuro, con un deseo claro y directo: “ojalá que las niñas la puedan romper de una vez”.
Vivienda, Cádiz y la gente que se queda fuera
El segundo pasodoble llevó el silencio al teatro. La vivienda, la expulsión de los vecinos y una ciudad que se vacía. Para Ares, el problema ya no entiende de generaciones: “el gran problema de la vivienda ya no es ni siquiera de los viejos, es un problema de los jóvenes”. Y en su relato aparecen también quienes directamente no tienen nada, personas que mueren en la calle por no tener hogar, una realidad que Cádiz conoce demasiado bien.
El autor es consciente de lo delicado del discurso y de cómo se puede manipular: “es muy peligroso abanderar el mensaje de que el Gobierno no es capaz de ofrecer soluciones”, explica, porque “al final pueden tildarte de facha y que los fachas utilicen esto para ponerse un galón”, algo que califica sin rodeos como “salvaje y horrendo”. Pero no esquiva el fondo del asunto y señala una causa estructural: “el fascismo contribuye a todo esto”.
Escuchar, el gran fallo
Para Ares, el problema va más allá de siglas o cargos concretos. Tiene que ver con la desconexión entre quienes gobiernan y quienes viven la ciudad. “El primer gran problema que tienen los gobiernos es que no escuchan a su gente”, afirma. Y aunque reconoce voces que se atreven a hablar claro, como Gabriel Rufián, es tajante con la realidad local: “el alcalde de Cádiz no lo va a hacer, ni el que venga, ni el que vino”.
El diagnóstico es crudo y apunta directamente al modelo económico: “cuatro usureros se van a poner las botas y las van a seguir haciendo toda la vida”.
Ares no se queda solo en la denuncia. En el pasodoble aparece también la resistencia, la dignidad de quien se niega a irse. Él mismo lo imagina con una imagen poderosa: “ese señor en el balcón diciendo que no, que no, que no. Yo nací aquí y aquí me muero”. Un deseo que acompaña de una utopía sencilla y profundamente simbólica: “ojalá hubiera banderas verdes de esperanza para que todo el mundo supiera que ahí vive alguien que lo está pasando mal”.
Y cuando el foco se traslada a la juventud, el tono se oscurece aún más: “si eso lo llevamos a los jóvenes, no te quiero contar”.
Una modalidad abierta y un autor en paz
En lo competitivo, Ares se mantiene al margen. Confiesa que no escucha el concurso porque sigue trabajando durante esos días y prefiere hacerlo así. Lo único que tiene claro es que la modalidad está reñida, como debe ser. Y pase lo que pase, su postura es serena: “si esta aventura se acaba aquí, yo seré muy feliz”, dice, aunque si toca volver, “tendré que poner de comer”.


Más historias
En Sanlúcar creen en los milagros
Las viviendas turísticas se estabilizan en El Puerto
Sellos dedicados a la Crucifixión difunden el patrimonio de la Semana Santa de Jerez