La vendimia en el Marco de Jerez se da por concluida con una bajada de la producción vinícola del 7% pero sin incidencias por el Covid-19. El Consejo Regulador explica los datos tras las inusuales condiciones meteorológicas que se han sucedido durante todo el año agrícola.

Aunque aún permanecen operativos algunos lagares, a la espera de pequeñas cantidades de uva, podemos decir que la vendimia está prácticamente concluida en nuestras Denominaciones de Origen. Las 32 bodegas de elaboración inscritas en el Consejo Regulador han recibido finalmente algo más de 53,4 millones de kilos de uva. Lo que representa un 6,8% inferior a los 57,3 millones del año pasado.

Hay que recordar que la de 2019 fue también una vendimia corta. Con una media de menos de 8.400 kilos por hectárea, muy lejos de los 10.500 kilos que son la producción media en los viñedos del Marco. A falta del cierre definitivo, y con una superficie estable, todo indica que la producción media de los viñedos no va a llegar ni a los 8.000 kilos por hectárea.

¿Por qué la producción es tan baja?

Las razones de esta producción hay que buscarlas en las condiciones meteorológicas del año agrícola. Con un otoño y un invierno muy seco, a excepción de algunos temporales en navidad. La pluviosidad total ha rondado los 500 litros por metro cuadrado en el año. Muy por debajo de los 600 habituales. Las temperaturas suaves registradas en febrero provocaron un adelanto de la brotación. Produciendo riesgos para las yemas incipientes si volvían los fríos antes del verano. Hasta principios de primavera no llegaron las lluvias, que fueron muy abundantes. Ello hizo modificar las perspectivas negativas que auguraban la prolongada sequía. Pero tuvo un impacto muy significativo sobre el propio ciclo de la planta. Los viticultores se enfrentaron a los riesgos de oidio y mildiu. Enfermedades que se ven muy favorecidas por estas condiciones meteorológicas.

Ya en el verano hemos tenido un mes de julio extraordinariamente caluroso, lo que contribuyó a mantener el adelanto sobre las fechas habituales. La tónica general era de estados muy disparejos en el fruto. A veces incluso dentro de la misma finca. Finalmente, el 5 de agosto comenzó a cosecharse el palomino para elaboración de vinos protegidos.

El fin de la vendimia

Si las perspectivas en esos momentos eran de una cosecha similar o incluso superior a la de 2019, a medida que se materializaba la vendimia se confirmaba una producción inferior. Las temperaturas más suaves de agosto han determinado graduaciones no demasiado altas, especialmente en las localidades costeras, donde además la aparición de brotes puntuales de botrytis (hongo que produce varias enfermedades vegetales), ha terminado de complicar la situación.

En el lado positivo hay que mencionar que, a pesar de las circunstancias especiales de este año como consecuencia de la pandemia del Coronavirus, las medidas adoptadas por viticultores y bodegas han determinado que no se haya reportado ningún caso de contagio ni en el personal agrícola ni en el de los lagares.

En definitiva, concluye una campaña complicada para el Marco de Jerez y ya está el mosto fermentando en las bodegas de elaboración a la espera de su paso, a partir de enero, a las bodegas de crianza.

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