Las pistas que deja el Cádiz de Idiakez: una idea que intenta ser reconocible y mucho trabajo por delante

Las pretemporadas son complicadas de interpretar. Las plantillas todavía no están cerradas, los entrenadores reparten minutos y los futbolistas no afrontan los partidos como lo harían durante la competición oficial. Por tanto, resulta precipitado extraer conclusiones definitivas después de cuatro amistosos. Sin embargo, el Cádiz de Imanol Idiakez ya empieza a ofrecer algunas pistas sobre aquello que quiere ser.

El conjunto amarillo cayó ante el Córdoba en El Palmar de Sanlúcar de Barrameda, pero el resultado tampoco explica demasiado lo sucedido. El partido caminaba hacia un empate sin goles hasta que Diego Bri marcó en el minuto 86. Fue una acción prácticamente aislada dentro de un encuentro en el que ninguno de los dos equipos generó demasiadas ocasiones.

Más allá del marcador, la conclusión más evidente es que este Cádiz necesita fichajes en todas sus líneas. La plantilla requiere un impulso cualitativo en varias posiciones para acercarse al fútbol que propone Idiakez. El técnico quiere un equipo protagonista, valiente con el balón y capaz de avanzar mediante la posesión. Por momentos apareció esa intención, aunque en otras fases el plan penalizó más de lo que ayudó al equipo.

Idiakez formó inicialmente con Jokin Ezkieta en la portería; Juan Díaz, Javi Castro, Iker Recio y Sergio Arribas en defensa; Joaquín González y José Campaña en el centro del campo; Antoñito Cordero, Ibon Sánchez e Izeta por detrás de Vladys.

Sobre el papel, el Cádiz presentó un equipo preparado para tener la pelota y asumir el control del partido. Ibon Sánchez partía como mediapunta (acompañando a Vladys en el 1-4-4-2 defensivo inicial), aunque bajaba con frecuencia para asociarse con Joaquín y Campaña. Mientras tanto, Izeta comenzaba desde la izquierda, pero buscaba zonas interiores cuando el equipo atacaba.

Un plan ambicioso que todavía necesita tiempo y futbolistas

La intención resultaba evidente, pero la ejecución no siempre acompañó. El Cádiz comenzó el partido con numerosas imprecisiones y ofreció muchas dudas a la hora de desarrollar su plan. Durante los primeros minutos, el Córdoba presionó la salida amarilla y provocó varias pérdidas peligrosas.

Probablemente, ese tramo mostró la peor versión del Cádiz durante el encuentro. El equipo quería construir desde atrás, pero no siempre encontraba una línea de pase segura. Además, algunas entregas deficientes generaron situaciones comprometidas que el Córdoba no consiguió aprovechar.

Con el paso de los minutos, el conjunto de Idiakez creció y empezó a mostrar mecanismos interesantes para superar la presión. Joaquín y Campaña ofrecieron soluciones por dentro, mientras que Ibon Sánchez ayudó a generar superioridad en el centro del campo. El equipo terminó la primera mitad con mayor control y mejores sensaciones que su rival.

No obstante, la posesión apenas se transformó en peligro. El Cádiz generó muy poco en los últimos metros y Vladys permaneció demasiado aislado durante buena parte del encuentro. El equipo consiguió avanzar, pero le faltaron velocidad, desequilibrio y precisión para finalizar sus ataques.

En el apartado defensivo, la lectura fue más favorable. El Córdoba tampoco produjo prácticamente nada y apenas inquietó a Jokin Ezkieta. El gol del tramo final llegó en una acción puntual, cuando Carracedo encontró espacio para centrar desde la derecha y Diego Bri remató de cabeza.

Por tanto, la imagen del Cádiz no fue especialmente positiva ni preocupante. El equipo mantuvo el partido controlado durante muchas fases, pero volvió a evidenciar que necesita más talento y contundencia en las zonas decisivas. El plan comienza a distinguirse, aunque todavía queda bastante distancia entre la intención y su aplicación.

Ezkieta juega los 90 minutos y Javi Castro prueba como lateral

Idiakez realizó siete modificaciones tras el descanso. Sin embargo, mantuvo inicialmente a Ezkieta, Javi Castro, Ibon Sánchez y Vladys. Los tres jugadores de campo también abandonaron posteriormente el terreno de juego, mientras que el guardameta completó el partido.

La presencia de Jokin Ezkieta durante los 90 minutos puede representar una de las principales pistas que dejó el entrenador. Aunque todavía queda pretemporada, la decisión permite pensar que el portero parte con ventaja para comenzar el campeonato a mediados de agosto.

También resultó interesante la posición de Javi Castro. El exjugador del Racing comenzó como central y pasó al lateral derecho durante la segunda mitad. No parece que vaya a convertirse en su demarcación habitual, pero Idiakez comprobó que puede utilizarlo allí de forma circunstancial cuando las necesidades de la temporada lo exijan.

Noah y Rivera ocuparon el eje de la defensa, mientras que Rosado apareció como lateral izquierdo. En el centro del campo entró Moussa Diakité, inmerso en los rumores sobre una posible salida, para acompañar inicialmente a Ibon Sánchez. Dela jugó por la derecha, Borja Vázquez apareció en la izquierda y Suso actuó como mediapunta, con libertad para moverse entre líneas. Vladys continuó como referencia ofensiva.

Suso consiguió encontrar algunos espacios en una posición que puede potenciar sus virtudes. Sin embargo, el futbolista gaditano no estuvo preciso con el balón y no logró convertir sus apariciones en ocasiones claras. Aun así, su ubicación por detrás del delantero supone otra alternativa que Idiakez puede recuperar durante el curso.

El dibujo y la idea se mantuvieron, pero cambiaron notablemente las características de los futbolistas. El Cádiz del segundo tiempo tuvo más juventud, potencia y verticalidad, aunque perdió parte del control que le habían proporcionado Joaquín y Campaña antes del descanso.

Rivera y Borja Vázquez presentan sus credenciales

Las mejores noticias del Cádiz llegaron desde la cantera. Rivera completó minutos muy interesantes como central izquierdo y demostró personalidad para participar en la salida de balón. El joven defensor ofreció criterio, calidad técnica y seguridad para encontrar compañeros por delante.

Además, Rivera respondió correctamente en el apartado defensivo. Todavía habrá que comprobar qué recorrido puede tener dentro de la primera plantilla, pero su actuación ante el Córdoba confirmó que cuenta con condiciones para adaptarse al estilo que quiere desarrollar Idiakez.

También destacó Borja Vázquez desde la banda izquierda. A juzgar por lo visto en El Palmar, el canterano fue el jugador con mayor capacidad para cambiar el ritmo ofensivo del Cádiz. Mostró atrevimiento, electricidad y una chispa diferencial para superar rivales en los últimos metros.

Su mejor acción llegó mediante una jugada individual que estuvo cerca de convertirse en gol. En una plantilla que actualmente acusa la falta de desequilibrio, Borja Vázquez ofreció precisamente aquello que más necesita el equipo: desborde, valentía y capacidad para generar algo diferente.

Ismael Álvarez entró en el minuto 73 y actuó como lateral derecho, una posición poco habitual para el canterano. Precisamente, el jugador sufrió en la acción del gol del Córdoba, ya que perdió el salto ante Diego Bri. Sin embargo, conviene valorar su participación dentro del contexto de una prueba en una demarcación que no es la suya.

Rominigue Kouamé también dispuso de unos 20 minutos en el centro del campo. El maliense dejó algún detalle técnico, aunque tuvo poca incidencia. Además, su pareja con Moussa Diakité presentó unas características completamente diferentes a las de Joaquín y Campaña.

Diakité volvió a exhibir su potencia física, pero también mostró dificultades para participar con precisión en la circulación del balón. Si Idiakez pretende convertir al Cádiz en un equipo protagonista con la posesión, necesitará centrocampistas capaces de aportar continuidad, criterio y seguridad en esa zona.

Un Cádiz todavía incompleto, pero con una dirección definida

El cuarto amistoso no permitió emitir un veredicto definitivo sobre el nuevo Cádiz. Tampoco debería hacerlo. El equipo está incompleto, el mercado permanece abierto y todavía quedan semanas para el comienzo de la competición oficial.

La imagen ante el Córdoba fue aceptable y correcta, sin resultar especialmente positiva ni negativa. El Cádiz no sufrió demasiado, pero tampoco generó prácticamente nada. El encuentro parecía condenado al empate hasta que una acción puntual decidió el marcador en el tramo final.

Lo más importante es que empieza a apreciarse una dirección. Idiakez quiere un equipo que se atreva a construir, que reúna futbolistas por dentro y que no renuncie al balón. Ahora necesita tiempo, trabajo y, sobre todo, refuerzos que eleven el nivel de la plantilla y permitan ejecutar esa propuesta con mayores garantías.

Mientras llegan esos fichajes, nombres como Rivera y Borja Vázquez han aprovechado la pretemporada para presentar sus credenciales. Ezkieta parece ganar terreno en la portería y Javi Castro comienza a ofrecer alternativas defensivas. Son únicamente pistas, pero el nuevo Cádiz empieza a dejar algunas sobre el césped.

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