El equipo científico que interviene en la delimitación de fosas y exhumación de represaliados en el cementerio de Villamartín, ya ha localizado los restos de 15 personas, distribuidos en dos fosas. Han confirmado la validez de los sondeos que se llevaron a cabo en febrero, además de intuir que es probable que aparezcan nuevos enterramientos colectivos en las próximas semanas. La responsable de Desarrollo Democrático de la Diputación de Cádiz, Lucía Trujillo, ha visitado el cementerio de este municipio de la Sierra de Cádiz para conocer los últimos pormenores de una intervención que coordina el arqueólogo Jesús Román. La iniciativa está financiada por el Servicio de Memoria Histórica y Democrática de Diputación.

Jesús Román ha explicado que esta intervención ha desterrado una creencia: el trabajo sobre el terreno ha descartado la existencia de una gran fosa y ha confirmado, en cambio, la existencia de pequeños enterramientos que se corresponden con “sacas”. Es decir: la represión que se llevó a cabo en Villamartín, desde el Golpe de Estado de julio de 1936, se materializó en un goteo recurrente de ejecuciones. Constante –al amparo del bando de guerra- pero de pocos individuos en cada uno de estos fusilamientos. La cifra global, no obstante, es estremecedora a tenor de las investigaciones de Fernando Romero que cifra en más de cien los vecinos y vecinas de Villamartín que fueron represaliados.

Visita de Lucía Trujillo

Lucía Trujillo ha sido recibida por el alcalde de Villamartín, Juan Luis Morales, en representación del Ayuntamiento que colabora en estas tareas. Al cementerio también han asistido familiares de víctimas; representantes de colectivos memorialistas; el diputado provincial Manuel Chacón; la vicepresidenta de la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz, Pilar García; la alcaldesa de Espera, Tamara Lozano; la concejala Ana Camas, en representación del Ayuntamiento de Bornos; y el secretario provincial de UGT, Antonio Pavón, que ha recordado a los vecinos que fueron represaliados por su actividad sindical.

Esa presencia de representantes públicos revela que el interés por la intervención transciende los límites municipales, considerando la táctica que seguían los represores de fusilar a sus víctimas en localidades limítrofes.

Dificultades para la identificación

En relación a los aspectos técnicos de esta actuación, Jesús Román ha explicado que las fosas están muy alteradas por la actividades funerarias posteriores. Por tanto se avecina una ardua tarea para distinguir los restos de personas represaliadas, en algunos casos muy fragmentados, de aquellas otras pertenecientes a enterramientos normalizados. No obstante los restos de lesiones peri-mortem ya se aprecian, además de haberse recuperado balística de los fusilamientos.

Entre los familiares presentes se reproduce la memoria transmitida por fuentes orales y corroborada por la indagación histórica. Por ejemplo Virginia Perea Ramos, bisnieta de Manuel Perea Méndez, afirma que su antepasado fue sepultado en una de las fosas del cementerio de Villamartín. Lo sabe por el testimonio de un superviviente de las sacas: al parecer cuando su bisabuelo fue ejecutado arrastró en su caída a un vecino que fue malherido; Manuel Perea era muy corpulento y su cadáver ocultó el cuerpo de este vecino, aún con vida. Al no ser enterrados al momento, dicho vecino pudo escapar. Su odisea termina en Francia, exiliado, donde pudo contar esta vivencia.

Próxima toma de muestras de ADN

La apertura de las fosas ha estimulado el interés de familias de personas represaliadas, hasta el punto de que el próximo sábado 24 –en el mismo cementerio de Villamartín- se llevará a cabo una nueva toma de muestras de ADN en el marco del proyecto que financia la Diputación de Cádiz. Esta iniciativa se estrenó precisamente en abril en Villamartín y también ha recalado en Espera y Arcos. El equipo de Ciencias Aranzadi, contratado por Diputación, ya ha enviado al Laboratorio Identificación Genética de la Universidad de Granada las primeras 100 muestras procedentes de la provincia de Cádiz. Referencias que se compararán con el ADN extraído de los huesos de las fosas para verificar si hay vínculos entre los cuerpos que se recuperan y los familiares que aguardan.

Lucía Trujillo, durante su estancia en Villamartín, ha explicado que la Diputación de Cádiz, en el año 2022, ha dedicado más de 90.000 euros a la búsqueda de fosas. Casi 70.000 euros proceden de recursos propios y algo más de 24.000 son fondos estatales en el marco de la convocatoria de la Federación Española de Municipios y Provincias. Gracias a estos recursos se ha intervenido no sólo en Villamartín, sino también en Benaocaz, San Fernando, El Bosque, Prado del Rey-Villamartín y Estación de San Roque. Antes de final de año se participará en la búsqueda de fosas, con personas represaliadas, en Torremelgarejo (Jerez), Alcalá de los Gazules, Bornos, Sanlúcar y Arcos.