Más de 60 empresas de la provincia de Cádiz se han sumado a la campaña “Establecimientos amigos de las personas mayores” que Cruz Roja impulsó a comienzos del verano con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre la soledad no deseada y el aislamiento social que sufre este colectivo.

La campaña iba dirigida a los comercios de cercanía, situados en los barrios como farmacias, establecimientos de alimentos, mercerías, etcétera, que se caracterizan por el trato cercano que muchos de ellos mantienen con sus clientes habituales, muchos de ellos mayores de 65 años. Cruz Roja buscaba que los comerciantes colaborasen, informando a sus clientes de los múltiples recursos, actividades y proyectos que el voluntariado de Cruz Roja ofrece para reducir la soledad: como el acompañamiento dentro de sus casas, a realizar gestiones, o muchas otras actividades en grupo que refuerzan las redes sociales, como talleres, excursiones y acciones que fomentan un envejecimiento saludable y reducen el aislamiento.

Durante estos últimos meses, el voluntariado de Cruz Roja (los “agentes rastreadores de soledad”), ha recorrido las ciudades de la provincia para concienciar a los comerciantes sobre el aislamiento que padece el colectivo de mayores, informarles de los proyectos con los que cuenta Cruz Roja en cada ciudad, además de sensibilizar sobre cómo mejorar el buen trato a este sector de la población en el día a día.

62 empresas se han sumado a la campaña

Las 62 empresas que se han sumado a la iniciativa han recibido una insignia de “comercio amigo de las personas mayores” y toda la información necesaria para poder ayudar a aquellos clientes que manifiesten sentirse solas o solos. La campaña forma parte del proyecto de Cruz Roja “Atención a personas en situación de soledad no deseada”, financiado por la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía a través de los fondos procedentes de la X Solidaria en la Declaración de la Renta.

Para Cruz Roja las personas mayores representan un colectivo prioritario en su actuación social, y la soledad no deseada es uno de los principales retos sociales que la Organización se marca para los próximos años. En la provincia de Cádiz, Cruz Roja apoya a más de 4.700 personas mayores y personas cuidadoras no profesionales, según la última memoria de actividad de 2021. Todas ellas encontraron en el voluntariado el acompañamiento ante situaciones de soledad y espacios donde se fomenta el envejecimiento activo y saludable, con el objetivo de evitar el aislamiento social.

Un colectivo especialmente vulnerable

Las personas mayores se vieron además especialmente afectadas por la pandemia, según revela el último Boletín de Vulnerabilidad de Cruz Roja, realizado entre la población atendida por la Organización en toda España, en el que se subraya su situación vulnerable en comparación con el conjunto de la población adulta.

El 51,4% de las personas encuestadas en este estudio viven solas y el 42,1 en pareja, según el estudio de Cruz Roja, que revela que el 66,2% de los encuestados se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social: un 5,7% tiene dificultades para hacer frente al pago de la vivienda o los suministros, y el 4,3% no puede permitirse tomar alimentos con proteínas tres veces en semana.

Dificultades económicas

La pobreza energética afecta al 14,6% de las personas mayores atendidas por Cruz Roja. Se trata de un problema estructural especialmente asociado a las reducidas pensiones, sobre todo en un contexto en el que se incrementa el coste de vida. Las personas con pensiones no contributivas o de viudedad han tenido que afrontar gastos relacionados con medidas de protección ante la enfermedad y al encarecimiento de la cesta de la compra, al tiempo que ayudaban a hijos e hijas con problemas de desempleo. De hecho, cerca del 10% de los encuestados han ayudado económicamente a otras personas, principalmente, hijos e hijas, pero también a personas de su entorno que experimentaban dificultades económicas en el contexto de la pandemia.

Las mujeres son mayoría entre las personas que viven solas (78,5%) y entre las que declaran tener dificultades para llegar a fin de mes (76,4%). Según los distintos parámetros analizados, la situación de las mujeres mayores atendidas por Cruz Roja es de mayor vulnerabilidad que la de los varones, tanto en lo que respecta a la salud física y psicológica como a la situación socioeconómica o a los problemas de accesibilidad.

Mayor sentimiento de soledad

El sentimiento de soledad es mucho más frecuente entre las personas mayores que viven solas, entre las cuales afecta a un 37,2% y, sobre todo, entre quienes no han elegido vivir en soledad, para las que la tasa alcanza el 48%. Las personas que antes del confinamiento ejercían un envejecimiento activo, acostumbradas a socializar, han experimentado un cambio radical en sus vidas que, en algunos casos, les ha conducido a una depresión.

Para las personas mayores, adaptarse a los cambios que ha ido marcando la COVID-19 ha supuesto un esfuerzo adicional, a veces incluso inalcanzable, especialmente cuando se habla de la tecnología. De hecho, uno de los grandes problemas experimentados por este sector de la población ha sido, y es, la brecha digital. Y es que el 73,4% de las personas participantes en el estudio nunca utiliza internet a través del ordenador o el teléfono móvil, porcentaje que sube hasta casi el 90% si la población supera los 80 años de edad.

Este cúmulo de problemas pueden derivar en problemas de salud, dependencia, soledad, o debilidad en las redes de apoyo sociofamiliar, algo que preocupa especialmente a la Organización Humanitaria. Esto también ha provocado un aumento en la discriminación por edadismo: más de un 80% afirman que reciben un trato diferente debido a su edad un 8,6% afirman que en los últimos 12 meses alguien ha tomado una decisión en su nombre sin consulta previa, y el 8% afirma que un profesional de la sanidad justifica sus dolencias como ‘cosas de la edad’, recibiendo así un trato discriminatorio.