En un fin de semana de terror, fantasmas, vampiros o espectros vamos a adentrarnos en una parte menos conocida del arte. Se trata de obras de arte que, en muchos casos, no han pasado a la historia solo por su belleza estética. Lo han hecho por estar malditas. Algunos cuadros, esculturas o piezas de decoración están ligadas al trágico destino que persiguió a sus propietarios. Enciende una vela y lee atentamente…

La venus más misteriosa del mundo

Esta bella obra es uno de los mejores lienzos de la producción de Diego de Velázquez. Tiene además el título de ser el único desnudo de la pintura española del siglo XVII. Pero también una de sus obras más misteriosas. Se desconoce su fecha exacta de realización (para la mayor parte de los historiadores fue pintada durante su segundo viaje a Italia en 1648). Pero el misterio no queda ahí, ya que al parecer, una extraña maldición persigue a todos sus propietarios.

Después de pasar por varias manos, a principios del siglo XX llegó a la National Gallery de Londres para encontrar la paz. Allí fue acuchillada en 1914 por una activista británica que luchaba por los derechos de la mujer. Después de su restauración ya no volvieron los fenómenos extraños.

El hombre sin cabeza

La artista Laura P. pintó este extraño cuadro a raíz de una fotografía. James Kidd era el autor de la instantánea y afirmó que él no estaba fotografiando una imagen en la que se viera el retrato de un hombre sin cabeza, a la izquierda del carro. Pero este apareció en el proceso de revelado. La autora lo colgó en su despacho, pero no fue una buena decisión. Se vio obligada a retirarlo porque empezaron a caerse cosas sin motivo aparente, siempre aparecía torcido. Se vieron obligados a quemarla.

La mujer de la lluvia

Esta es la pintura de la artista ucraniana Svetlana Telets. Es famosa porque mirarla provoca una extraña impresión. La autora cuenta que pintó el misterioso cuadro en tan solo cinco horas y que durante su trabajo tuvo la impresión de que alguien la dirigía en sus trazos.

Todos los compradores que se interesaron por la obra, después de un tiempo la devolvían quejándose de insomnio y ansiedad. Muchos de sus propietarios también hablan de la sensación de que alguien les observaba.

El espejo de Myrtles

Plantación de Myrtles

La plantación de Myrtles, que se remonta a 1796 y fue construida sobre un cementerio indígena, es una de las casas más embrujadas de los Estados Unidos y del mundo. Se dice que asesinatos y sucesos paranormales ocurrían allí casi a diario, pero lo más especial del lugar es una obra concreta, un espejo que llegó a la casa en 1980.

Los huéspedes de la finca aseguran que en su superficie aparecen figuras. También huellas de manos de tamaño infantil impresas a veces en el cristal. Según las leyendas de la casa, se trata de los espíritus de Sara Woodruff y sus hijos, que murieron allí envenenados.

Las misteriosas manos se resisten

Se trata de una obra fechada en 1972 del pintor Bill Stoneham. En el año 2000, un vendedor anónimo la subastó en Ebay, pero advirtió que se trataba de una pintura a la que acompañaban historias macabras y finales muy trágicos.

El niño que aparece en la obra está basado en una fotografía del propio autor a los cinco años de edad. Las inquietantes manos representan vidas o posibles alternativas. Muchos de los propietarios de la pintura afirman que por las noches el niño y la muñeca salen del cuadro para pelear.

La diosa de la muerte

Se llama la mujer de Lemb realmente. Es una pequeña pieza de piedra caliza hecha a mano. Está fechada alrededor del año 3500 a.C. Pues aunque parezca insignificante, al parecer, bajo su maléfica influencia han muerto familias enteras. Fue descubierta en Europa del Este en el año 1878. Lord Elphont fue su primer propietario.

Bernardo de Gálvez

Este cuadro se encuentra en un hotel cuya fama está relacionada directamente con los fantasmas. Es el retrato de Bernardo de Gálvez y Madrid nació en Málaga en 1746, y fue un militar que ayudó a las colonias americanas durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos.

Fue virrey de la Nueva España en el periodo comprendido entre 1785 y 1786. Y, en el año 1786, Gálvez enfermó y murió, aunque se sospecha que por envenenamiento.

Este retrato suyo se encuentra al final del pasillo dentro del Hotel Gálvez, en Galveston, Texas. Pues según la leyenda, los ojos pintados del retrato siguen a los huéspedes que pasan cerca de él.

Habrá que pensarlo bien antes de comprar una obra de arte…

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