¿Por qué llueve tanto en la Sierra de Grazalema?

Foto: SIerra de Grazalema. Junta de Andalucía

La Sierra de Grazalema vuelve a situarse en el centro del temporal que afecta a la provincia de Cádiz con la llegada de la borrasca Leonardo. Mientras gran parte del territorio soporta lluvias intensas, esta zona de la Sierra gaditana registra acumulados especialmente elevados y permanece en aviso rojo, una circunstancia que no es casual y que responde a una combinación muy concreta de factores geográficos y meteorológicos.

Tal y como explica AEMET a través de su canal de divulgación científica, Grazalema destaca por ser uno de los puntos más lluviosos del sur de la Península Ibérica debido a su ubicación estratégica entre el litoral atlántico y el interior andaluz. En concreto, la sierra actúa como una auténtica barrera natural frente a los vientos húmedos del oeste procedentes del Atlántico, que ganan protagonismo durante episodios como el actual.

Cuando esas masas de aire cargadas de humedad avanzan desde el Golfo de Cádiz y alcanzan la Sierra de Grazalema, el relieve las obliga a ascender de forma brusca por la ladera de barlovento. Como consecuencia, el aire se enfría, aumenta la condensación y se intensifica la formación de nubes, lo que provoca un claro refuerzo de las precipitaciones justo en esta zona.

El efecto orográfico que dispara la lluvia en Grazalema

Sin embargo, la orografía de la Sierra de Grazalema no solo obliga al aire a subir, sino que además crea un entorno atmosférico especialmente eficiente para producir lluvia. Según detalla AEMET Divulga, el ascenso del viento húmedo provoca cizalladura, es decir, cambios en la dirección y la velocidad del viento con la altura, lo que genera turbulencias dentro de las nubes.

Este proceso facilita la unión de las microgotas de agua, un fenómeno conocido como coalescencia, que permite que las gotas crezcan con rapidez y precipiten de forma abundante. De este modo, se producen lluvias persistentes y muy eficaces, incluso sin necesidad de tormentas profundas ni nubes de gran desarrollo vertical.

Además, en la Sierra de Grazalema suele formarse una capa atmosférica estable en torno a los 3.000 metros de altitud. Esta capa limita el crecimiento vertical de las nubes y concentra los procesos de colisión y crecimiento de gotas en niveles más bajos, lo que refuerza todavía más la precipitación continua.

Por todo ello, este engranaje natural convierte a Grazalema en un auténtico amplificador de los temporales atlánticos, como está ocurriendo actualmente con la borrasca Leonardo.

Un patrón histórico que se repite con la borrasca Leonardo

Los datos históricos confirman este comportamiento. Grazalema presenta medias anuales cercanas a los 1.900 litros por metro cuadrado, con diferencias de hasta 1.500 litros respecto a zonas del litoral gaditano. Además, la estación meteorológica del municipio, con una serie centenaria, permite analizar con precisión cómo el invierno concentra los episodios de lluvia más importantes.

Durante el actual invierno 2025-2026, este patrón vuelve a repetirse. Los registros de enero muestran varios episodios con acumulados diarios muy elevados, claramente por encima de los valores habituales. Todo ello coincide con lo explicado por AEMET, ya que la llegada de la borrasca Leonardo ha introducido un flujo templado y muy húmedo del oeste que activa de nuevo todos los mecanismos responsables de las lluvias intensas en la zona.

Por este motivo, las autoridades mantienen el aviso rojo en la Sierra de Grazalema y recomiendan extremar las precauciones, evitar desplazamientos innecesarios y prestar especial atención a cauces, carreteras de montaña y zonas inundables. En situaciones como esta, la Sierra de Grazalema vuelve a demostrar por qué cada temporal atlántico tiene aquí uno de sus principales focos de impacto.

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