¿Qué pasaría si hubiese un maremoto real en Cádiz? Esto es lo que se va a ensayar el 20 de noviembre

El próximo jueves 20 de noviembre, Cádiz vivirá un simulacro histórico. No porque haya un riesgo inmediato, sino porque es la única forma de saber cómo responder ante un fenómeno que, aunque poco probable, sí forma parte del catálogo de riesgos reales de la costa andaluza: un maremoto originado por un gran terremoto en el Atlántico.

El escenario que se pondrá a prueba: un terremoto de magnitud 7,6

El ejercicio parte de un supuesto muy concreto:
Un terremoto de magnitud 7,6 al suroeste del Cabo de San Vicente, el mismo entorno geológico que originó el tsunami de Lisboa de 1755. Este tipo de sismo, en caso de producirse, podría generar una ola con capacidad de llegar a la costa gaditana en un tiempo limitado, lo que convertiría cada minuto en un recurso valioso.

Ese es precisamente el objetivo del simulacro: ensayar cómo reaccionar ante un aviso real cuando la ventana de actuación es corta.

La referencia de 1755: cuando la historia recuerda la importancia de anticiparse

El tsunami de Lisboa dejó una huella profunda también en Cádiz. La ciudad sufrió daños considerables, especialmente en la zona cercana al mar. Tres siglos después, los expertos insisten en algo muy simple:
entender lo que pasó es clave para prepararse hoy.
No para generar alarma, sino para evitar improvisaciones.

Por eso Andalucía cuenta con el Plan de Emergencia ante el Riesgo de Maremotos (PEMA), que establece qué zonas son más vulnerables, dónde se encuentran los puntos seguros y cómo debe reaccionar la población.

Los minutos críticos: cuando la alerta llega al móvil

En el simulacro del día 20, el aviso oficial se enviará a las 10:03 horas a través del sistema ES-Alert, que hace sonar todos los móviles en la zona. En un caso real, esta sería la primera señal de que hay que actuar.

A partir de ahí, entran en juego tres preguntas esenciales:

  1. ¿Dónde estás?
    Las zonas más cercanas a la costa tendrían menos tiempo para evacuar.
  2. ¿Sabes hacia dónde ir?
    El PEMA lo resume en una regla básica:
    a partir de una cuarta planta, estás en zona segura.
    Si no hay un edificio así cerca, la evacuación debe dirigirse hacia áreas elevadas o interiores.
  3. ¿Cuánto tiempo hay?
    El simulacro medirá cuánto tarda la población en reaccionar y si los protocolos funcionan tal y como está previsto.

Qué pasaría en un maremoto real: los protocolos que se van a ensayar

El ejercicio Respuesta25 recreará las mismas actuaciones que se activarían en un escenario real:

1. Evacuaciones rápidas en zonas expuestas

Escolares del casco histórico, centros públicos, empresas y ciudadanía ensayarán desplazamientos hacia puntos seguros. Se trata de comprobar que las rutas están claras y que el tiempo de llegada es razonable.

2. Protección de personas en lugares estratégicos

En espacios como el Museo de Cádiz, el simulacro servirá para comprobar cómo se protege el patrimonio y cómo se asegura al personal en un edificio que puede convertirse en refugio temporal.

3. Actuación en playas y áreas marítimas

En Santa María del Mar se reproducirá una situación crítica:
avisos tardíos, personas en el agua y rescates complicados.
En un maremoto real, este sería uno de los escenarios más sensibles.

4. Coordinación de los grandes operativos

La UME, bomberos, sanitarios y equipos de rescate trabajarán en Zona Franca, el puerto de Cádiz y el puerto de El Puerto de Santa María.
Se entrenan búsquedas, atención a heridos, logística y comunicación entre cuerpos.

Prepararse no es temer: es saber qué hacer

El simulacro del 20 de noviembre no pretende inquietar a nadie.
Su objetivo es que, si algún día la costa andaluza recibe una alerta real, la población sepa reaccionar sin dudas.

Porque en un maremoto lo que marca la diferencia no es la magnitud del sismo, ni siquiera el tamaño de la ola.
Lo que verdaderamente salva vidas es la preparación.

Comparte esta noticia