¿Qué puede tocar Sergio en el Cádiz para ganar al Andorra?

Foto: CCF

Llega la jornada retro y al Cádiz más le vale retrotraerse a unos meses atrás para volver a conocer el sabor de la victoria con la visita del Andorra al Nuevo Mirandilla. La situación de los amarillos es límite, con solo 4 puntos sumados de los últimos 39 posibles, y que los equipos que están en la zona de descenso no reaccionen no debe relajar más aún a los amarillos. Hay que revertir la dinámica ya y el primer paso debe ser el domingo.

La lógica ilógica de una categoría como Segunda División te dice que un equipo que le ha metido seis al líder, como es el caso del Andorra, puede caer perfectamente a la semana siguiente contra un equipo anímicamente muerto como es el Cádiz CF. Peores cosas se han visto en una división que es irracional y que no tiene coherencia. Ojalá, pero para ello Sergio González debe acertar o, al menos, acercarse lo máximo posible a un once competitivo que sea capaz de revertir la traumática situación que atraviesa el equipo.

Posibles cambios en el once del Cádiz

Si algo debe estar claro para Sergio es el tema de Alfred Caicedo. El ecuatoriano ya ha dejado totalmente demostrado que no está preparado para esta categoría y, si el técnico catalán no ve motivos para apostar por Iza Carcelén, debe ser Juan Díaz el que ocupe el lateral derecho. No tiene ningún sentido darle oportunidades a un futbolista que está cedido y que no da el nivel cuando puedes apostar por un canterano que ya dejó buenas sensaciones en otros encuentros ligueros y de Copa del Rey.

Por lo demás, se esperan pocos cambios en una defensa en la que Sergio Arribas es ahora mismo indispensable e intocable. Quizás se podría producir la salida del once de Iker Recio, que parece haberse contagiado de la situación y pueda necesitar un pequeño respiro. Aún así, la pareja que forma junto a Kovacevic continúa siendo la de mayores garantías.

En el centro del campo el que parece inamovible es Moussa Diakité. A pesar del penalti cometido y de sus errores recientes, es el único que puede aportar esa cuota física que permita al Cádiz ganar duelos y segundas jugadas. Algo básico en el fútbol y que el conjunto amarillo no realiza.

Y ojo, porque puestos a zarandear el árbol Sergio González tiene la opción de situar a un siempre indiferente Rominigue Kouamé. Esto de la presión no va con el maliense y su habitual indiferencia puede llegar a ser hasta un punto positivo para un equipo al que le tiemblan las piernas.

Las opciones de Sergio González en ataque

En ataque, y tras el experimento del doble lateral realizado ante el Córdoba, lo que le puede pedir el cuerpo a Sergio es volver a su eterno amor en forma de sistema. Apostar por el 1-4-4-2 con Álvaro García Pascual y, ahí ya entra la subjetividad del técnico, un Roger Martí que solo parece útil cuando está dentro del área y cuando está acompañado por otro ariete.

Por las bandas podría llegar nuevamente el momento de José Antonio de la Rosa por la izquierda, porque Suso parece inamovible por la derecha. Eso sí, Sergio González cuenta con otras opciones que serían apetecibles como la de quitar a un delantero y añadir a un mediapunta como Álex Fernández, para dar mayor cohesión entre líneas, o el maliense Yussi Diarra, que tuvo buenos minutos contra el Córdoba y dotaría de presencia y empaque esa zona del campo.

Lucas Pérez y su redebut con el Cádiz

No podemos olvidar la confianza del técnico en Brian Ocampo y el aterrizaje de Lucas Pérez, que visto lo visto no parecería una locura para continuar en esa línea de cabezas frescas que está buscando el técnico. El gallego tendrá sus primeros minutos contra el Andorra y espera ayudar a encontrar ese punto de inflexión que necesita la plantilla. Y no podemos perder de vista tampoco que durante la semana la presencia de canteranos ha sido estable, y Sergio también podría buscar aire fresco con la incorporación de chavales que, al menos, seguro que irán a por todas para aprovechar su oportunidad.

Sea como sea, la realidad es que el Cádiz también necesita que el Dios del fútbol se ponga de su parte y que, por lo menos, impida que los detalles no caigan en su contra. Toda ayuda divina es poca para que la cosa cambie y el equipo consiga una permanencia que sabría a Champions League.

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