Así lo ha expresado José María González, alcalde de la ciudad. Además el regidor gaditano pone en valor el trabajo “serio, riguroso y constante” de la Concejalía de Turismo y agradece la colaboración del Consejo Local de Hermandades en este logro.

“Estamos orgullosos de este reconocimiento más que merecido a la Semana Santa de Cádiz, que trasciende a la expresión religiosa y que es parte fundamental de la esencia de la ciudad, además de ser un elemento dinamizador. Porque nosotros creemos en la Semana Santa como elemento inclusivo, no excluyente, en el que cabemos todas y todas, creyentes y no creyentes”, ha apuntado el alcalde.

La concejala de Turismo, Montemayor Mures, ha incidido en el trabajo realizado para conseguir este reconocimiento, que se ha dilatado en el tiempo por coincidir con el cambio de la normativa relativa a esta declaración. De hecho, como ha señalado, “la Semana Santa de Cádiz es la primera de Andalucía que consigue la declaración tras la modificación de la normativa”. 

Promoción del destino de Cádiz

También, Mures ha resaltado el atractivo y el valor de esta fiesta como elemento de promoción del destino de Cádiz, así como su contribución a la desestacionalización del turismo por la que viene trabajando el Ayuntamiento.

«La Semana Santa es un espacio de comunidad, una expresión cultural y también un motor económico”, fundamentalmente “de la economía que queremos fomentar, que es la del comercio local, la del comercio autóctono y de cercanía”, ya que, “por suerte, imagineros, bordadoras, cereros o floristas forman parte de nuestra comunidad, de nuestro consumo responsable, sostenible y de aquí”, ha dicho. 

Por su parte, el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Juan Carlos Jurado, ha expresado su agradecimiento por un trabajo que va a contribuir a un cambio de perspectiva sobre la Semana Santa gaditana. Es “la gran desconocida” pese a tener el Consejo de Hermandades “más antiguo de España”, ser la cuna de la saeta, sin olvidar el valor de su imaginería, de sus bordados, su patrimonio en general, su música y la propia morfología de la ciudad que, con sus calles estrechas, aporta “una belleza inigualable” a los recorridos procesionales. 

«Íbamos a quemar las iglesias»

El alcalde ha concluido recordando el mensaje que algunos lanzaban en 2015 cuando el Equipo de Gobierno accedió al Ayuntamiento sobre que “íbamos a acabar con la Semana Santa y que casi íbamos a quemar las iglesias”.

«Hemos demostrado con nuestro trabajo que creemos en la Semana Santa como elemento dinamizador, como tradición arraigada en nuestra historia y en nuestra piel, como un motor económico y, sobre todo, como una particularidad de nuestra tierra que hay que cuidar, proteger y potenciar, siempre dentro de la sostenbilidad, por los beneficios que supone para la ciudad”.

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