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Tomás Alarcón cuenta y mucho para Álvaro Cervera. Es uno de los fichajes que más participa en este año a pesar del periodo de adaptación por el que está pasando y tuvo que pasar a su llegada.

Alarcón sabe de la importancia de ganar al Alavés el sábado y no reniega de catalogar el choque de final. «Obviamente es una final, es un partido súper importante, que nos puede dar muchísima confianza el ganar y el perder nos puede dejar lleno de dudas. Lo hemos visto de esa forma, lo hemos hablado todos los compañeros que es un partido sumamente importante, vamos a dar lo mejor y vamos a mantener el mismo estilo de juego que nos va a llevar a ganar y el resultado es simplemente lo que nos perjudica en el juego». 

Y añadió aún más importancia: «Como dices, estamos obligados, primero por nosotros porque necesitamos tener un golpe anímico importante y estamos obligados con nuestra gente a salir a buscar el partido pero no podemos desesperarnos, vamos a tomar con mesura cada momento y jugando a lo que queremos estaremos más cerca de ganar el partido porque creo que estamos haciendo buenos partidos pero no estamos teniendo suerte. Internacional con Chile, Alarcón es consciente de que tanto viaje puede afectar pero «yo voy con la mentalidad clara de que si me toca voy a dejar lo mejor de mí y siempre uno quiere dar lo mejor pero hay viajes, cosas externas que por más que uno quiera dar lo mejor, a veces no se te permite». 

Diferencias con jugar en Chile y en el Cádiz


Una interesante cuestión es saber qué se le pide en Chile y qué en Cádiz, dos estilos bien diferenciados para un jugador del centro del campo que tiene que cambiar el chip según en qué equipo juegue: «Al atacar en el Cádiz no se mantiene una posición definida y por el sector que tengo que atacar puede parecer que se provoca un desorden en el equipo y quizá se ve ese desorden por fuera pero yo sé que lo tengo controlado, aunque por fuera se vea distinto». Alarcón sabe que en el Cádiz se le piden cosas muy distintas a la selección chilena. La razón no es otra que «en Chile se trata de jugar mucho el balón, tener la pelota, mucha posesión, aquí se juega mucho por las bandas y más defensivo, pero allí el volante de contención es el que inicia la salida, el que mantiene el equilibrio en el equipo y son totalmente distintos. Por eso en pretemporada me costó muchísimo adaptarme por las diferencias entre lo que se pide en Chile y lo que se me pide en Cádiz».

Seguridad defensiva, clave

Lo más importante a día de hoy y que le falta al Cádiz «fundamental no recibir goles. Lo más vital es que no nos marquen. Eso va a marcar mucho la diferencia en los partidos que vienen más adelante. Cuando no nos marcan, tenemos alguna oportunidad, independientemente del rival que tengamos delante. Confiamos en nuestros delanteros. Lo más vital y que más hemos hablado en el vestuario es que mantener el arco a cero nos ayudaría a sumar y subir posiciones en la tabla». 

El centrocampista también está feliz en la ciudad y orgulloso. «Mi familia está muy orgullosa del gran paso que he dado porque es muy difícil que un chileno llegue a la Liga. Están felices y viendo cada partido, sabiendo que es una liga muy distinta a lo que se ve en Chile y obviamente iba a ser un golpe duro de adaptación. Pero gracias a Dios tener a mi familia aquí los primeros dos meses me ayudó mucho a estar cómodo, la gente me ha tratado super bien, la ciudad es acogedora y obviamente sabe que tenemos que jugar a otro tipo de cosas y no a salir a proponer y menos contra equipos grandes». 

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