No hables. Y cuidado porque te sanciono. Pero tú sí, habla. No te pasará nada. Escándalo. Mordaza. Libertad de expresión por el retrete. La Constitución aquí no vale para nada. Esto es fútbol, camaradas. A Cervera cuatro partidos. A Pellegrini y a Joel, su portero, vista gorda, Sobreseimiento. A Koeman… ¿a quién?.

El Comité de Competición debería actuar en consecuencia toda vez que el precedente que ha sentado con Álvaro Cervera en la presente temporada es sancionar con cuatro partidos por decir esto: “Lo ha visto todo el mundo pero hay tres personas que no lo han visto. La única explicación es que no lo han querido pitar”. Pobre. Don Javier Alberola Rojas y Don Adrián Cordero Vega en el VAR. ¡Ay el VAR! Y al técnico del Betis y su portero, nada. Escándalo. Ricos.

Incluso habrá que agradecer que solo le haya caído al pobre de Cervera y del Cádiz el mínimo de partidos (de 4 a 12 decían). Una semana antes, el técnico del Betis, ex del Manchester City, Real Madrid… había dicho esto: “Jugar contra el árbitro, contra los penaltis, con uno menos, es demasiado, todo junto, es complicado”. Vaya. Aquí no se aplica el artículo 100 bis del Código Disciplinario de la RFEF, o al menos, tal y como recoge su resolución, “entiende el Sr. Instructor, y este Comité de Competición hace suyo, que las declaraciones no cuestionan claramente la honradez o imparcialidad del árbitro y del VAR, ni constituyen una desaprobación de la actuación arbitral mediante la utilización de “un lenguaje ofensivo, insultante, humillante o malsonante”. Libre de culpa y de carga. Siga usted criticando, señor Pellegrini.

Vamos a ver qué dice el citado artículo (mordaza contra todos los que participen en el mundo fútbol) contra el que el Cádiz va a pelear (bien por el Cádiz. Ya era hora):

“La realización por parte de cualquier persona sujeta a disciplina deportiva de declaraciones a través de cualquier medio mediante las que se cuestione la honradez e imparcialidad de cualquier miembro del colectivo arbitral o de los órganos de la RFEF; así como las declaraciones que supongan una desaprobación de la actividad de cualquier miembro de los colectivos mencionados cuando se efectúen con menosprecio o cuando se emplee un lenguaje ofensivo, insultante, humillante o malsonante, serán sancionados. Tratándose de futbolistas, técnicos, preparadores físicos, delegados, médicos, ATS/FTP, ayudantes sanitarios o encargados de material, de cuatro a doce partidos de suspensión y multa en cuantía de 601 a 3.005,06 euros.

Sobre Cervera en su resolución, sin embargo, hacha. Sus declaraciones cuestionan la honradez e imparcialidad de los miembros del colectivo arbitral que participaron en el encuentro, a los que se atribuye una actuación irregular a sabiendas de que lo era. De nuevo, este Comité de Competición da por reproducidos aquí, y hace suyos, los argumentos del Sr. Instructor”. Cinco folios. Resultado: “Sancionar a D. Álvaro Cervera Díaz con cuatro partidos de suspensión y multa de 601 euros, por una infracción del artículo 100 bis del Código Disciplinario de la RFEF, en relación con los hechos puestos en conocimiento de este Comité por el Director del Departamento de Integridad y Seguridad de la RFEF el 5 de octubre de 2020”.

Se está yendo de las manos en este país lo de la mordaza. No poder decir lo que todo el mundo piensa porque atenta contra la integridad de dos trabajadores que se han equivocado claramente, es volver al pasado. Un Comité que sanciona por hablar es atemorizar. Pero no a todos por igual. No hay disciplina, gente. Somos borregos que deben seguir unas normas. Critica al oponente, a tu rival, a tu homónimo en el banquillo pero ni se te ocurra criticar a los Intocables y subordinados de Don Luis Rubiales.

Volver al pasado es retroceder. Involucionar, caer en el miedo y coarta la libertad de expresión. Me pregunto qué haría un juzgado en este caso. Yo critico tu trabajo y tú me sancionas porque ¿atento contra tu honor?. Tu honor sale dañado en el justo momento que decides no pitar este penalti:

Es una locura, una sinrazón querer impedir que la gente exprese con libertad lo que quiera. No querer pitar el penalti es lo único que verdaderamente se entiende de esa acción. Y denunciarlo y castigar al denunciante y permitir que los denunciados sigan libres e impunes y trabajando a la semana siguiente, no es un ejemplo para nadie. Es vergonzoso.

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